domingo, 31 de marzo de 2013

Pastel de fresa y manzana (Strawberry - apple pie)



Buenas!

Hoy queremos celebrar que el pasado viernes este humilde pero gran blog nuestro cumplió su primer añito de vida. Un año en el que la verdad es que nuestra vida, más allá de lo que trasciende al “mundo blog”, ha cambiado sustancialmente.

El caso es que eso de meternos a “gastroblogueros” nos ha hecho conocer (personal y virtualmente) a un montón de gente maja e interesante (también a algún que otro bobo o boba jejejeje), nos hemos introducido en el maravilloso mundo del pan, comemos más variado que nunca, hemos conocido nuevos productos, etc… Todo cosas buenas, por supuesto que sí.

No sé si alguna vez hemos contado como surgió esto del blog pero este podría ser un buen momento. El caso es que cuando compramos nuestra casa (hace ya 6 años) la cocina venía sin horno. Pensamos que más adelante lo pondríamos, no vimos mayor problema en ello. El caso es que fue pasando el tiempo y que si muebles, que si pintura, que si la llegada del bebé… la compra de nuestro horno fue quedando relegada a un segundo plano. ¿Se pueden imaginar la frustración de un cocinero que no tiene un horno? En casa se solían escuchar frases del tipo: “cuando tengamos un horno haré bizcochos todos los domingos para desayunar”, “cuando tengamos un horno haremos pizza todos los viernes para cenar”, “si tuviéramos un horno haría galletas para la peque”, “si tuviéramos un horno me comería este pollo asado en vez de frito”,… Y un larguísimo etcétera. 

Pero llegó el día en que dejamos de soñar y el destino puso un horno en nuestro camino. Ese día en el que “Paco” se convirtió en nuestro benefactor haciendo llegar hasta nosotros un horno a estrenar. Una vez más gracias “Paco”.

Tanto nos emocionamos al tener por fin un horno en casa que empezamos a cocinar con él sin parar. Hasta el punto que pensamos en compartir nuestra “alegría alimentaria” con el resto del mundo creando un blog. Tanto era así que hasta alguno de nuestros lectores nos llegó a decir que si podíamos poner alguna receta en la que no fuera necesario utilizar horno jejejeje. Afortunadamente en este año hemos aprendido a controlarnos (relativamente).

No será el horno más moderno del mundo, no es piro-lítico y además solo tiene una bandeja. Pero es nuestro horno, le queremos y él nos quiere a nosotros. Y de él salen panes como castillos, asados que huelen a casa de la abuela y tartas como esta que les vamos a enseñar hoy. Nuestra Pastel de fresa y manzana o “Strawberry apple pie” que hemos hecho para celebrar nuestro primer cumple “blog” y que sean muchos más.


Pastel de fresa y manzana (Strawberry - apple pie)


Ahí va la reta!



Ingredientes:


1/2 kg de fresas
2 manzanas golden
150 gr de azúcar
Una nuez de mantequilla
Una rama de canela
Una rama de vainilla
Un huevo (para pintar)

*Nota: hemos utilizado la misma receta de masa quebrada que explicamos en la receta de nuestra Tarta de manzana, solo que hemos puesto la mitad de las cantidades.





Elaboración:

Para empezar lavamos bien las fresas y les quitamos el rabito. Pelamos las manzanas y las descorazonamos. Cortamos las manzanas en gajos y cada gajo en tres o cuatro pedazos y las fresas por la mitad o en cuartos (dependiendo de su tamaño).

Ponemos una sartén o cazo al fuego con la mantequilla e incorporamos las manzanas y la rama de canela y la de vainilla (que previamente deberemos abrir para sacar sus semillas). Salteamos y cuando la manzana esté medianamente tierna agregaremos las fresas ya que tardan mucho menos tiempo en cocinarse. Por último añadimos el azúcar y dejamos que se cocine la fruta hasta que esté lista (a gusto de cada uno pero cuidando que no se convierta en mermelada).


Precalentamos el horno a 180º C. En nuestro caso nos decidimos por hacer tres pasteles pequeños (como para dos personas cada uno) pero también se podría hacer uno grande. Cubrimos el molde que vayamos a utilizar con papel vegetal, también podemos hacer los pasteles directamente sobre la bandeja de horno cubierta con papel vegetal, de las dos formas quedará bien si cerramos el pastel correctamente (nosotros utilizamos las dos formas); en cualquier caso deberemos hacer una base extendiendo bien la masa con el rodillo enharinado y procurar unos bordes con la misma base.
 
Rellenamos nuestro pastel con 3 ó 4 cucharadas de fruta y tapamos con otra capa de nuestra masa quebrada que previamente habremos extendido (igual que hicimos con la parte de abajo. Hacemos un agujerito en la parte superior del pastel (a modo de chimenea), pintamos con huevo batido e introducimos en el horno.


Horneamos a 180º C durante 15 – 18 minutos o hasta que la superficie esté dorada. Cuando nuestro pastel esté cocinado lo sacamos del horno y lo dejamos reposar sobre una rejilla hasta que esté frío.

Listo para comer!


miércoles, 27 de marzo de 2013

El reto de Flora Proactiv

Buenas!

Hoy no vamos a explicarles una receta. Hoy vamos a hablar sobre una enfermedad muy seria y a la que, desgraciadamente, no prestamos demasiada atención: el colesterol.

El colesterol es un lípido que se encuentra en los tejidos corporales y en la sangre. Se presenta comunmente en organos vitales como son el cerebro, el hígado, la médula espinal y el páncreas. Es esencial para la vida humana pero en altas concentraciones es altamente perjudicial para la salud.

El colesterol se encuentra presente en las grasas animales de tal forma que si abusamos de su consumo estamos abocados a terminar padeciendo hipercolesterolemia, es decir, colesterol elevado en la sangre. Sin embargo, el cuerpo humano necesita del consumo de ciertas grasas para funcionar correctamente, eso sí en su justa medida. Este esquema nos dejará claro que alimentos podemos consumir habitualmente con tranquilidad y cuales debemos destinar al consumo ocasional:


 Afortunadamente hoy en día existen en el mercado productos que nos ayudan a ganarle la batalla al colesterol. En concreto, queremos mostrarles unos productos que estamos seguros que conocen, del que al menos habrán oido hablar, pero que quizás no hayan probado nunca. Se trata de Flora Pro.Activ, una linea de alimentos  (leche y margarina) destinados a ayudarnos a reducir el colesterol malo y que, además de ser buenos para la salud tienen un sabor exquisito.

Flora Pro.Activ contiene esteroles vegetales que ayudan a eliminar el colesterol del intestino, evitanto así que este pase al torrente sanguineo.

Hace unos días nos enteramos de que los de Flora se fueron a un pequeño pueblo cerca de Madrid, Redueña, y les lanzaron el reto de intentar reducir su colesterol en tres semanas únicamente siguiendo tres pautas: dieta equilibrada, algo de ejercicio y consumir dos raciones de Flora Pro.Activ diarias, de la siguiente forma:


El reto nos parecio, cuanto menos, curioso; pero es que además se llevó a cabo y con resultados positivos.

Y es que esto va más allá de decir "mi producto funciona", es demostrar que de veras funciona y es precisamente eso lo que ha llamado poderosamente nuestra atención. Aquí tienen el video que seguro lo va explicar mejor que nosotros:




Bueno, después de asustarnos todos un poquito, ahora viene la buena noticia. Y es que Flora Pro.Activ nos propone participar en su reto a través de su web. Únicamente hay que entrar y registrarse y obtendrás un plan nutricial y deportivo, y si completas tu reto Flora Pro.Activ para este año, puedes ganar un plan completo personalizado; además, solo por registarte, obtendrás un vale descuento para que puedas probarlo.


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domingo, 24 de marzo de 2013

Consejos para hacer mermelada en casa



Buenas!

Hoy queremos proponerles unos consejos útiles para hacer mermelada casera y no morir en el intento. La mayoría ya sabrá hacer mermeladas porque es de esas cosas que ya hacían nuestras abuelas (seguramente mejor que nosotros) y se cocinan normalmente en muchos hogares.

Nuestra intención es explicarles los diferentes métodos que utilizamos para elaborar mermeladas en casa de los Tartufo (desde el método tradicional hasta el más moderno), como embotarla y como conservarla y poder disfrutar de fruta de temporada durante todo el año. Además hablaremos un poco sobre la fruta que normalmente se utiliza para hacer mermeladas y las frutas de temporada.

Como en consejos anteriores, si tienen alguna sugerencia estaremos encantados de corregir o añadir lo que haga falta.


Consejos para hacer mermelada en casa




LAS FRUTAS


A la hora de hacer mermelada hay algo que debemos tener en cuenta y es que la fruta que vayamos a utilizar debe contener pectina; y si no la tiene, tendremos que añadirla. Pero expliquemos antes qué es la pectina. La pectina es una sustancia (concretamente un carbohidrato soluble en agua) que contienen la mayoría de las frutas y verduras (en mayor o menor medida) y que tiene la propiedad de espesar las mismas durante su cocción.

La pectina se encuentra tanto en la pulpa de la fruta, como en la cáscara y las semillas. Por ese motivo es importante que para hacer mermelada utilicemos tanto la pulpa con la cáscara de la fruta (que además de pectina contiene mucha más fibra y vitaminas que la pulpa) e incluso las semillas teniendo cuidando de retirarlas antes de embotar si estas no son comestibles.

Tradicionalmente, la forma de añadir pectina a la fruta para elaborar mermeladas caseras es añadiéndole zumo de limón o de naranja a la fruta que nos apetezca. Eso sí, debemos tener en cuenta que la pectina natural necesita de azúcar para poder realizar su función.

Seguramente no será casualidad, muchas de las frutas con mayor cantidad de pectina se suelen utilizar para hacer mermelada, como fruta principal o acompañando a ésta. 

Las frutas con mayor cantidad de pectina son las siguientes:


  • Limón: y en general los cítricos (también la lima, la naranja (sobre todo la amarga) y el pomelo) contiene mucha pectina. Es muy habitual añadir zumo o cáscara de limón a las mermeladas ya que, además de aportar pectina por sí mismos, tiene la propiedad de despertar la que contienen las frutas a las que acompaña; por otro lado aporta sabor y mucho aroma.
  • Manzana: podemos decir que la manzana es la segunda fruta en nuestro pequeño ranking de la pectina. Eso sí, debemos tener en cuenta si vamos a utilizar fruta con muy poca pectina para acompañar a la manzana, que es mejor que esta esté verde ya que de esa forma contendrá mayor cantidad de pectina.

Otras frutas que también contienen pectina aunque en menor medida son la fresa, el arándano, la frambuesa, la uva, el melón, el albaricoque, el higo, el guayabo, la ciruela, la uva, la cereza, el membrillo, la mora y la grosella.

Por lo general las frutas van perdiendo pectina a medida que van madurando, es por esta razón que tendrán mayor cantidad de pectina las manzanas verdes que las maduras (por ejemplo).

En contraposición tenemos un último grupo de frutas que contienen una cantidad insignificante de pectina como son el plátano, la piña, la pera, el  níspero y la nectarina.

Algo a tener en cuenta es que tradicionalmente la elaboración de mermelada (al igual que las conservas con almíbar) ha sido una manera de preservar la fruta de temporada y  poder disfrutar de ella durante todo el año. También se ha utilizado tradicionalmente para aprovechar los excedentes de fruta y conservarla antes de que se estropee. Sin duda las frutas estacionales son las mejores así que vamos a establecer un pequeño calendario frutero que nos servirá para saber cuándo podremos disponer de cada fruta en estado óptimo.


  • Primavera: fresa y fresón, níspero y plátano.
  • Verano: albaricoque, cereza, ciruela, frambuesa, higo y breva, mango, manzana, melocotón, melón, membrillo, mora, nectarina, paraguaya, pera, plátano y sandía.
  • Otoño: caqui, chirimoya, kiwi, limón, mandarina, mango, manzana, naranja, pera, plátano y uva. 
  • Invierno: kiwi, limón, mandarina, naranja, plátano y pomelo.




EL AZÚCAR

El azúcar es el segundo ingrediente en peso en una mermelada. ¿Por qué? Pues sencillamente porque el azúcar es uno de los mejores conservantes naturales de los que disponemos. Cualquier alimento con un alto contenido en azúcar (por ejemplo un almíbar, una jalea o una confitura) puede conservarse en la nevera durante semanas e incluso meses.

Así pues, cualquier receta de la abuela de mermelada suele contener más o menos la misma cantidad de fruta que de azúcar, es decir, una burrada de azúcar. La solución es sencilla, utilizar menos cantidad de azúcar. Sin embargo, hemos dicho anteriormente que la pectina natural necesita de azúcar para hacer su función… ¿Entonces? Pues bien, tenemos dos opciones: añadimos una buena cantidad de limón o naranja a la fruta que vayamos a utilizar y reducimos un poco el azúcar (por ejemplo 75 gr de azúcar por cada 100 gr de fruta) o utilizamos azúcar gelificante.

El azúcar gelificante es un producto que contiene pectina natural proveniente de manzanas y cítricos. Se utiliza para elaborar mermeladas y jaleas y es relativamente fácil de encontrar en comercios (y aún más fácil de encontrar en Internet). Su función es doble: por un lado nos permite reducir la cantidad de azúcar necesario para conservar la mermelada y por otro nos aporta la consistencia propia de la mermelada sin necesidad de cocer la fruta en exceso, con lo que conseguimos mantener las propiedades, el sabor y el color de la fruta prácticamente intactos.

Este gelificante  nos ayudaría a que cualquier fruta (incluso las que no contienen pectina de forma natural) adquiera la consistencia deseada. 

Como hemos dicho, si utilizamos azúcar gelificante no es necesario añadir tanta azúcar común como de costumbre. Sería suficiente con elaborar la mermelada con la mitad de azúcar que de fruta (50 gr de azúcar por cada 100 gr de fruta).

Además de la fruta, siempre podemos “jugar” un poco con los sabores y los aromas, añadiendo una rama de vainilla, canela en rama, ralladura de cítricos, algún licor, mezclando varias frutas, etc.





LA ESTERILIZACIÓN

Para tener total tranquilidad de que nuestras mermeladas no contienen  ningún tipo de bacteria, debemos esterilizar previamente los tarros en los que las vamos a conservar.

Para esterilizar un bote de cristal debemos someterlo a altas temperaturas. Para ello primero debemos lavarlos con agua y jabón (retirar las etiquetas si las hubiera y los posibles restos de pegamento) y aclararlos muy bien. A continuación podemos utilizar dos métodos de esterilización:

-          Introducimos los tarros en un cazo separados entre sí por un paño o tela (para evitar que choquen al moverse durante la ebullición y puedan romperse. Cubrimos con agua y ponemos los tarros a hervir durante 20 minutos. Escurrimos y dejamos secar boca abajo sobre una superficie limpia. En el mismo agua hervimos las tapas durante 10 minutos luego las dejamos secar.



-          Meter solamente los botes (mojados) en el horno boca abajo sobre una rejilla a 140º C durante 10 minutos (o hasta que estén completamente secos. Podemos dejar los tarros en el horno hasta que vayamos a utilizarlos. Las tapas las introduciremos en un cazo con agua y los herviremos durante 10 minutos.
En ambos casos hay que tener cuidado de no tocar el interior de los botes para no contaminarlos.



LA CONSERVACIÓN

Para conservar nuestra mermelada (y cualquier conserva en general) el mejor continente son los envases de cristal con tapón de rosca. Tradicionalmente las abuelas y las mamás hemos guardado los tarros de cristal de conservas para aprovecharlas para estos menesteres. Hoy en día existen en el mercado envases especiales para embotar conservas caseras con su tapón de rosca incluido. Estos botes resultan ideales ya que, una vez utilizados, podemos comprar tapas nuevas y volver a usarlos con la tranquilidad de que el sello de la rosca estará intacto.

Lo habitual es hacer mermeladas bien conservadas que nos duren todo el año sin problemas; pero también se pueden hacer mermeladas para consumir en unos días y que no precisan de ningún método de conservación más allá del azúcar que contienen (y de guardarlas en la nevera obviamente). Incluso se puede preparar una mermelada rápida para consumir en el momento y que no es necesario que contenga tanta azúcar.

Pero nos centraremos en la conservación de verdad, en aquella con la que vamos a conseguir que nuestra mermelada perdure durante meses en nuestra despensa: la conservación “al vacío”.

Una vez tengamos lista nuestra mermelada debemos llenar los tarros (ya esterilizados) casi hasta el borde, dejando un margen de aproximadamente un dedo de grosor (o un poco menos). Cerramos los tarros con sus tapas, cuidando de que queden bien sellados. Metemos los tarros en un cazo con agua y los dejamos hervir durante 30 minutos. Retiramos del fuego, sacamos los botes del agua y los dejamos reposar boca abajo durante otros 5 minutos. Ya los podemos guardar en un lugar fresco y seco, por ejemplo en la despensa de casa.




MÉTODOS DE ELABORACIÓN

El método tradicional
Durante generaciones las mermeladas se han elaborado de la misma forma y utilizando una fórmula muy sencilla que ya hemos mencionado antes: misma cantidad de fruta que de azúcar.
Así, mediante el método tradicional, solo debemos lavar y trocear la fruta escogida y ponerla en un cazo con el azúcar (misma cantidad de ambas) y, si es necesario (que normalmente lo es) algo de ralladura o zumo de limón o de naranja, o incluso una manzana, para despertar la pectina de la fruta. Dejamos cocer hasta que la fruta tenga la consistencia de mermelada que todos conocemos. Dejamos reposar hasta que atempere y ya está lista para embotar.



El método moderno (con azúcar gelificante)
Como hemos dicho con anterioridad, el uso del azúcar gelificante nos va a permitir obtener nuestra mermelada de una forma más rápida, conservando mejor las propiedades de la fruta y sin necesidad de añadir tanto azúcar. 

Para elaborar la mermelada según este método debemos lavar y trocear la fruta y ponerla a macerar en un recipiente junto con el azúcar (la mitad de cantidad de azúcar que de fruta) durante una hora. Transcurrido ese tiempo ponemos la fruta al fuego, añadimos el gelificante (seguir las instrucciones del fabricante para saber la cantidad de gelificante que debemos utilizar) y dejamos cocer a fuego fuerte durante 3 minutos, sin dejar de remover. Dejamos reposar hasta que se atempere antes de embotar.



El método británico (o lo que Jamie Oliver llama “la preciocísima mermelada por excelencia”)
Este método nos permite tener una mermelada que nos aguantará perfectamente unos días en la nevera. En Inglaterra es muy normal hacer mermelada una vez en semana y solo la cantidad que van a consumir durante esos días. De esta forma pueden “permitirse” añadir menos azúcar ya que no necesitan su poder conservante (al menos no a largo plazo).

En un cazo amplio ponemos la fruta (ya limpia y troceada) y el azúcar (200 gr de azúcar por cada kg de fruta). Aplastamos la fruta con las manos para que se deshaga casi por completo y dejamos reposar durante unos minutos para que el azúcar se vaya disolviendo en el jugo de la fruta. Ponemos el cazo a fuego muy lento y dejamos cocer durante aproximadamente 20 minutos, removiendo de vez en cuando para que no se pegue. Retiramos el cazo del fuego y dejamos reposar.




El método rápido
Mediante este método podremos obtener rápidamente una mermelada fantástica para acompañar cualquier postre o un bizcocho y consumir en el momento. Por ejemplo, nosotros solemos tener fruta congelada en la nevera (generalmente frutas del bosque) y así la tenemos a mano si se tercia para algún postre o una merienda improvisada.

Ponemos en un cazo la fruta, la ralladura y el zumo de un limón y el azúcar (aproximadamente 3 cucharadas de azúcar por cada 100 gr de fruta). Si utilizamos fruta congelada deberemos sacarla del congelador 5 minutos antes de cocinarla. Cocinamos a fuego medio, removiendo a menudo, hasta obtener la textura deseada y ya la tenemos lista.




Y ahora que ya sabes todo (o casi todo) lo que hay que saber sobre la elaboración y conservación de la mermelada, ya puedes seguir alguna de nuestras recetas:

miércoles, 20 de marzo de 2013

Bizcocho de chocolate (sin huevo)



Buenas!

Esta navidad participé en un concurso cuyo premio era un lote de Yolanda para todo un año. Lo único que había que hacer era adivinar las tres primeras cifras del número ganador del Sorteo del Niño de la Lotería Nacional. Quien adivinara el número (o más se acercara como en El precio justo) se llevaba el lote. Yo que me apunto a todo, no iba a ser menos con este. La elección del número fue sencilla: 316. El tres por que es el día que nació mi pequeña, el 1 fue el día que nací yo y el 6 es el número resultante de la suma de las cifras 2 y 4, porque el día 24 nació el señor Tartufo… la verdad es que, ahora que he tratado de explicarlo, ya no me parece tan sencillo :p El caso es que el número que las tres primeras cifras de “el niño” fueron 308 pero mi 316 fue el número que más se acercó al resultante y, por lo tanto, gané el concurso. La verdad es que tengo bastante suerte  para estas cosas, no es el primer concurso o sorteo que gano… pero eso lo dejamos para futuras entradas jejejeje. 

Por si hay quien no sabe lo que es Yolanda  (de hecho yo no lo sabía hasta que empecé a meterme en el mundillo “gastro-blogueril”) lo explico. Se trata de un preparado de harinas que permite rebozar e incluso elaborar repostería sin necesidad de añadir huevo y obteniendo excelentes resultados en cuanto a textura, jugosidad y sabor.

Pues bien, cerca de un mes después recibí en casa una caja llena de paquetes de Yolanda… lo dicho, para todo un año. En seguida me puse a investigar porque la verdad es que nunca había utilizado este producto pero sí que había hecho muchas veces bizcocho sin huevo así que entre recetas propias y las instrucciones del fabricante me fueron saliendo bizcochitos y magdalenas muy apañados. El última que he hecho es este que hoy quiero enseñarles, mi Bizcocho de chocolate (sin huevo).

La textura del bizcocho ha quedado de maravilla, jugoso y tierno pero entero. El sabor espectacular, con el toque amargo del cacao y el punto de dulzura que todo bizcocho debe tener. Acompañado por un vaso de leche es una auténtica delicia. La verdad es que da gusto saber que uno puede hacer buena repostería sin necesidad de utilizar huevo y de forma sencilla y rápida.

Bizcocho de chocolate (sin huevo)


Además este bizcocho nos ha servido para endulzarle el Día del aita (Día del padre para los padres no vascos jejeeje) al señor Tartufo. Por cierto, que el bebé y yo le hemos regalado al Tartufo mayor una pedazo de cazuela de hierro de la que van a salir unos panes y guisos de “aquí te espero”… Ya les contaremos! Felicidades también para el yayo y el aitona y para el resto de los papas!
 
Ahí va la receta!



Ingredientes:

1/2 kg de Yolanda
250 gr de azúcar
1/2 litro de leche
100 ml de aceite de girasol
85 gr de chocolate fondant
15 gr de cacao en polvo
Un sobre de levadura química









Elaboración:


Para empezar precalentamos el horno a 180º C con calor arriba y abajo y la bandeja en la posición central. Encamisamos el molde que queramos utilizar.

Tamizamos la harina y la mezclamos con la levadura y el cacao. A continuación añadimos el azúcar, la leche y el aceite y mezclamos de nuevo. Troceamos el chocolate y lo agregamos a la mezcla anterior. Removemos hasta que todos los ingredientes estén integrados y vertemos en el molde.


Horneamos el bizcocho a 180º durante aproximadamente 45 minutos (debemos hacer la prueba de la puntilla para saber si está cocinado en su interior). Sacamos el bizcocho del horno, esperamos un par de minutos, desmoldamos y lo dejamos reposar sobre una rejilla hasta que esté completamente frío.



Listo para comer!