domingo, 24 de febrero de 2013

Tartare de langostinos y aguacate

Buenas!

Hace tiempo nos enteramos a través de Internet de la apertura de una tienda cerca de la Playa de Las Canteras, donde el señor Tartufo y yo vivimos hace unos años. En cuanto tuvimos un rato libre decidimos pasarnos por la tienda a ver si “in situ” tenía tan buen aspecto como a través de su Facebook.

La casa de los quesos, que así se llama esta tienda (es posible que la conozcan porque tiene establecimientos repartidos por casi toda la geografía de nuestro país), es especialista en quesos, como su propio nombre indica, pero no se queda solo ahí sino que también tienen productos ecológicos, vinos, aceites, mermeladas, especias y sales, salsas, etc. Todos productos gourmet, de lo más tradicional a lo más vanguardista, nacional e internacional y, por su puesto, con productos de la tierra.

Además es común encontrarnos con productos a degustar. Por ejemplo el día que nos pasamos para allí se podía degustar queso (lo probamos, nos encantó y lo compramos), una nueva Mermelada de tomate y plátano (hecha de manera tradicional en Gran Canaria) y Sal del Himalaya con aceite de oliva virgen extra. Ni que decir tiene que también no llevamos un tarro de Sal del Himalaya (pero de eso ya les hablaremos en otra ocasión).

En cuanto a los quesos, podemos encontrarlos de casi todas las Denominaciones de Origen de España, además de quesos extranjeros y un montón de productos que hemos denominado “curiosidades comestibles”,  imposibles de encontrar en comercios habituales.

Entre esas curiosidades comestibles encontramos un producto elaborado en Holanda que hoy queremos presentarles, se trata de un queso Gouda (el típico queso elaborado a base de leche de vaca) condimentado con wasabi.

El wasabi es un condimento de origen japonés extraído de la planta que lleva el mismo nombre. Para entendernos en esa especie de pasta verde que suelen poner acompañando al sushi y cuyo sabor es muy característico, resulta bastante picante pero ese picor no permanece en la boca (como ocurre con otros picantes como el chile o la guindilla) sino es que se desvanece rápidamente.

La combinación gouda + wasabi no puede ser más interesante. Un queso de sabor suave con un condimento de sabor picante que sin embargo está presente en este queso en una dosis tal que nos permite degustarlo sin perturbar el propio sabor del Gouda.

Al plantearnos hacer una receta con este queso, en seguida pensamos que debíamos hacer algo con inspiración japonesa. Después de darle muchas vueltas se nos ocurrió hacer este Tartare de langostinos y aguacate al que condimentamos con este Gouda con wasabi al que complementó a las mil maravillas.

Un aperitivo delicioso para una mañana de domingo.

Tartare de langostinos y aguacate



Ingredientes:

1/2 kg de langostinos crudos
Dos aguacates maduros
75 ml de aceite de oliva
75 ml de aceite de girasol (aproximadamente)
Una cebolla
Un huevo
Un limón
Un diente de ajo (sin la parte de dentro)
Dos cucharadas de salsa de soja
Una cucharada de salsa perrys
Una cuchara de mostaza dulce
Una cuchara de vinagre
Perejil
Pimientas variadas recién molidas
Sal
Queso Gouda con wasabi (para acompañar)

Elaboración:

Para empezar debemos elaborar una mayonesa con el aceite de girasol, el huevo, el vinagre, el ajo y una pizca de sal; podemos aprovechar también las ramas del perejil. Lo ponemos todo en el vaso de la batidora y trituramos sin mover demasiado hasta que la salsa haya emulsionado.


A continuación pelamos los langostinos y los cortamos en dados muy pequeños (guarda las cabezas en el congelador para hacer un caldo o una salsa) y los cortamos en dados muy pequeños y los ponemos en el recipiente donde haremos la mezcla. Pelamos y cortamos el aguacate y la cebolla también en dados y los incorporamos al bol. Regamos con el zumo de limón y agregamos el resto de ingredientes (excepto el queso) y una cucharada de la mayonesa que hemos hecho. Salpimentamos al gusto, removemos bien y guardamos tapado en la nevera hasta el momento de su uso.


Antes de comer cortamos el queso en trozos muy finos y decoramos el tartare con él.

*Nota: nosotros hemos comido nuestro Tartare de langostinos y aguacate acompañado de unas tostas de pan de centeno. También se podría añadir manzana al tartare, lo que le aportaría una textura crujiente y un sabor muy fresco. 




Listo para comer!



viernes, 22 de febrero de 2013

Arroz con leche con la mermelada de fresones más rápida. Book + food: En casa con Jamie






Buenas!

Nuestro book + food de hoy tiene visita internacional de nuevo. En esta ocasión se trata del libro En casa con Jamie de Jamie Oliver, basado en el programa homónimo que en España emite Canal Cocina.

 La receta que hemos escogido, el Arroz con leche con la mermelada de fresones más rápida, la hemos escogido porque nos ha parecido sencilla, casera y de lo más apetecible y además las fresas están de temporada, así respetamos esas máxima tan importante para Oliver. Un arroz con leche de toda la vida pero con un toque sabroso y diferente.

Arroz con leche con la mermelada de fresones más rápida

Jamie Oliver es un cocinero británico con ascendencia italiana nacido en el condado de Essex. Comenzó a cocinar en el pub de sus padres (con tan solo 8 años de edad) y llegó a trabajar con los mejores cocineros del mundo. Es uno de los cocineros más influyentes del Reino Unido y probablemente el más mediático, habiendo participado en más de 15 programas de televisión emitidos, participación activa en redes sociales y casi otros tantos libros escritos.  En la actualidad Jamie escribe en la revista Delicius, además de colaborar para diversos medios de prensa escrita de todo el mundo. Pero sin duda, al menos desde nuestro punto de vista, lo que mejor define a Jamie Oliver (además de su pasión por la comida) es su fundación, Fifteen Foundation, en la que ofrece formación y asistencia a jóvenes desfavorecidos. Jamie dirige su propio restaurante en Londres (Fifteen) que además de ser uno de los mejores de la ciudad, forma parte de su fundación llevando a cabo en él un programa de aprendizaje pionero para dotar a los chicos de una profesión para el futuro. Todos estos motivos le han llevado a tener el horno de ser miembro de la Orden del Imperio Británico.

Hace ya casi un año al Señor Tartufo le dio fuerte por la horticultura, sembrado y cultivando toda clase de hierbas aromáticas (además de pimientos de padrón, pimientas, zanahorias baby, lechugas, etc.) en casa (en macetas dispuestas en el alfeizar de la ventana) con las dificultades que todo ello conlleva. Lo de los libros ya viene de viejo y no es extraño que en su cumpleaños o en Navidad le caiga alguno o más de uno. Y el tema de ver programas de cocina, pues si son buenos (como es el caso) sí, y como en casa no tenemos más que los canales del TDT pues veíamos los programas a través de Internet. Así que cuando me pasé por la librería para buscar un libro que regalarle al señor Tartufo para su cumple, no tuve dudas en cuanto vi este libro.

El libro en cuestion

Para los que no hayan visto el programa En casa con Jamie les diremos que el estudio de grabación es la finca que posee en Essex (al este de Londres). Este libro es Jamie en estado puro: orgulloso de su jardín y su huerto, él mismo recolecta las frutas u hortalizas que luego utiliza para hacer sus maravillosas recetas (unas veces ocurrentes y otras tantas tradicionales) en una cocina de carbón y un horno de leña.
Y el libro es básicamente lo mismo: una especie de diario en el que Oliver clasifica sus recetas según la estación del año, utilizando productos de temporada que recoge de su huerto o los huevos de sus gallinas (que por cierto campan a sus anchas por la finca). Además nos habla de cada producto que recolecta, nos enseña a cultivarlo y los cuidados que requiere. 

 










Desde luego que este es un gran libro. Y es que, como hemos dicho, es mucho más que un libro de recetas y además es de lo más original que hemos tenido la oportunidad de leer. Algo muy curioso es que este libro es tan suyo que cuando lo leo tengo la sensación de estar viendo o escuchando sus programas, con sus exageradas expresiones de asombro o agrado cuando prueba algo que ha cocinado o recoge frutos de su tierra. Sin duda muy recomendable.

*Nota: como verán en los ingredientes, el arroz con leche no lleva apenas azúcar. La razón es que este postre se acompaña de mermelada y merengues que le aportan ya el dulzor necesario. La mermelada tampoco lleva demasiado azúcar y es que no la necesita ya que las fresas ya son lo suficientemente dulces. Como merengues hemos usado unos Suspiros de Moya, postre tradicional canario del que ya les hablamos en nuestra receta de Helado de leche merengada, lima y Suspiros de Moya.

Ahí va la receta!



Ingredientes: para 6 u 8 personas


Para el arroz con leche:

1.2 litros de leche
200 gr de arroz redondo
2 cucharadas de azúcar avainillado


Para la mermelada:

1/2 kg de fresones o fresas
75 gr de azúcar


Para el emplatado:

50 gr de merengues
Unas fresas silvestres, frambuesas o moras (para decorar)

*Nota: para la elaboración del arroz con leche hemos añadido una rama de canela y un pedazo de piel de limón (bien límpia). La receta original no los llevaba pero creemos que son ingredientes imprescindibles para elaborar un buen arroz con leche.


Elaboración:

Empezaremos por hacer la mermelada de fresas. En un cazo amplio ponemos las fresas (limpias y sin el rabito) y el azúcar. Aplastamos las fresas con las manos para que se deshagan casi por completo y dejamos reposar durante unos minutos para que el azúcar se vaya disolviendo en el jugo de las fresas. Ponemos el cazo a fuego muy lento y dejamos cocer durante aproximadamente  20 minutos, removiendo cada tanto para que no se pegue. No debemos dejar que espese demasiado para que al incorporarla al arroz se integre bien en él. Retiramos el cazo del fuego y dejamos reposar. Ya tenemos lo que Jamie llama ¡la preciosísima mermelada de fresa por excelencia!


Mientras vamos a hacer el arroz con leche. Ponemos un cazo amplio al fuego en el que introducimos la leche, el arroz, el azúcar avainillado, la canela y el la piel de limón. Cuando rompa a hervir tapamos el cazo y dejamos cocer durante aproximadamente 30 minutos, removiendo a menudo  hasta que quede cremoso y jugoso y con el grano tierno.

A la hora de servir ponemos el arroz en cuencos individuales y añadimos una cucharada de mermelada y removemos para que se mezclen un poco. Rompemos los merengues sobre los cuencos y decoramos con algún fruto rojo.


Listo para comer!

martes, 19 de febrero de 2013

Sopa de ajo



Buenas!

Si este lunes les dejábamos la receta del Pan sopako hoy les traemos la tradicional Sopa de ajo que se suele elaborar en el País Vasco para comerla con este pan. 

Y es que con estos fríos se nos pone a todos, al menos a nosotros, el cuerpo de sopa. Aquí en Canarias es común aprovechar el caldo sobrante de pollo o carne que se elabora para hacer sopa de fideos y acompañarlo de una buena cantidad de pan (mejor si es de ayer) y huevo escalfado. Algo parecido es esta sopa. Y supongo que las habrá similares en todas las comunidades. La particularidad de ésta es precisamente el uso del Pan sopako entre sus ingredientes.

Sobre esta sopa puedo contaros que recuerdo con mucho cariño ver como sobre la marcha mi madre se la preparaba a mi padre para cenar. La verdad es que a mí nunca me ha llamado especialmente la atención… No por nada, pero son de esas cosas que simplemente no te llaman y ya está. Pero de un tiempo a esta parte, serán cosas de la edad, tenía ganas de hacerla para probarla de mi mano… Que seguro que no es como la de mi madre pero bueno, se hace lo que se puede.

Entonces llamé a mi madre y le pregunté cómo la hacia ella, ya que yo tenía una idea más o menos de vérsela a hacer a ella pero tampoco estaba seguro a ciencia cierta. Pues bien, ya se sabe cómo es una conversación entre madre e hijo sobre recetas de cocina… Y si el hijo es cocinero (como en este caso) y encima a eso le añades que la madre cree que hace la mejor tortilla de patatas del mundo… Pues ya os podéis imaginar que sale una conversación de lo más hilarante; en ningún momento pude interrumpir a mi madre mientras me iba marcando las directrices a seguir porque en seguida me decía: “bueno, quieres que te diga cómo se hace o no? Jejeje… Cosas de madres! Aquí va la receta según mi madre, aunque yo la tuve que tunear en un par de cositas (pero mínimas y creo que para mejorarla), y por supuesto con sus respectivas cantidades en plan madre. A saber:

  • Agua: pues la que vayas a usar para los que vayan a comer… Que pareces bobo! 
  • Sal: un poquitín, lo justo que luego te queda salada. 
  • Sopako: unas cuantas rodajas cortadas en plan fino. 
  • Huevo: un par de huevos batidos en el típico plato con el típico tenedor.
  • Ajo: cantidad asombrosa. 
  • Pimentón: una pizca, no te pases porque entonces te queda muy colorada.

Y ahora mi versión traduciendo todo esto y con sus respectivas cantidades. Y tan rica que estaba oiga!

Sopa de ajo


Ingredientes:

Un litro de caldo de verduras
150 de pan sopako
2 huevos
6 dientes de ajo
5 gr de pimentón dulce
Aceite de oliva
Sal

*Nota: para el caldo de verduras usamos cebolla, zanahoria, puerro y agua.





Elaboración:

Para empezar pelamos y cortamos el ajo en rodajas y lo ponemos en un cazo a dorar con un chorrito de aceite. Mientras cortamos el pan en trozos no demasiado pequeños para evitar que se deshaga del todo en la cocción.


Cuando el ajo esté dorado agregamos el pan y lo sofreímos un poco. A continuación añadimos el pimentón y lo sofreímos también durante unos segundos sin dejar de remover para que no se queme.


Agregamos el caldo y dejamos cocer. Bastará con un par de minutos ya que si nos pasamos el pan se nos va a deshacer del todo y nos interesa que se noten los trozos. Apagamos el fuego y, con el caldo aun hirviendo, incorporamos los huevos y damos un par de vueltas para que se cocinen con el calor. Rectificamos de sal.


*Nota: puedes echar el huevo dentro entero y remover después, echar el huevo batido (como indica la ama en la receta que me dio) o incluso ponerlo entero en el plato y echar el caldo caliente por encima y dejar que se haga con el calor (como hicimos para la presentación).
Listo para comer!