martes, 29 de enero de 2013

Crema de coliflor con fritada de ajos



Buenas!

Pasados ya de largo los excesos navideños, los Tartufo nos hemos propuesto deshacernos de esos kilitos de más que nos han acompañado en el tránsito hacia este nuevo año.

Seamos sinceros: si vivir con un cocinero y ponerse a dieta es una tarea complicada… Si dicho cocinero además tiene un blog de cocina… Mal vamos! Y es que hay tantas cosas tan buenas que nos gustaría hacer y enseñarles…

Pero hay un tiempo para todo y ahora toca cuidarse y recuperar la línea. Y algo que en ocasiones a los Tartufo nos cuesta admitir es que se puede comer igual de bien y de bueno y además sin añadir centímetros a las cartucheras por el camino. Y otra cosa que nos hace dudar: ¿le interesarán a los que están ahí encontrar de vez en cuando recetas sanas, nutricionalmente equilibradas y que podemos colocar sin ningún problema en un régimen de adelgazamiento? Pues suponemos y esperamos que sí.

La receta de hoy es una Crema de coliflor. Habrá quien diga: “la coliflor apesta”, “a mí eso no me gusta”. Pues diré que yo soy una de esas. Voy a explicarme: a mi madre (la abuela Tartufo) le encanta la coliflor sancochada (que es como decimos cocida en Canarias), que luego escurre y aliña con una fritada de ajos. Recuerdo ese olor fuerte, característico de la coliflor como invadía toda la casa y yo que pensaba, como puede mi madre comer eso? Hace unos meses mi madre y yo estábamos compartiendo experiencias culinarias, ella me dijo que había hecho una crema de coliflor para cenar y que había quedado deliciosa. Y yo, que hoy soy más mayor y estoy mucho más abierta a probar comidas nuevas, le propuse al señor Tartufo hacer esta crema en casa y probarla. Y sinceramente el resultado ha sido mejor de lo que esperábamos.

Esta Crema de coliflor con su fritada de ajos supone un bocado sano, económico y realmente delicioso. Como primer plato en la comida o como plato único en la cena junto con un yogur, esta receta va a quedar guardada en nuestro recetario y echaremos mano de ella muy a menudo.

Por cierto que la coliflor es un vegetal con una cantidad ínfima de calorías y con un alto contenido en agua (que favorece la eliminación de líquidos). Además contiene fibra, ácido fólico (interesante para las embarazadas y en general para las mujeres en edad fértil), vitaminas, fósforo y potasio.

Ahí va la receta!


Crema de coliflor con fritada de ajos

*Nota: el pan con el que hemos acompañado esta crema es el Pan de Golspie, hecho con harina integral, masa madre de centeno y copos de avena. Un pan que sin duda recomendamos ya que es uno de nuestros favoritos.



Ingredientes:

Una coliflor mediana
Una cebolla
3 patatas pequeñas
250 ml de leche entera
5 dientes de ajo
Una nuez de mantequilla
Aceite de oliva
Pimienta negra
Sal









Elaboración:

Para empezar debemos sacar los gajos de la coliflor y lavarlos concienzudamente con abundante agua, las hojas las desecharemos y los gajos los cortaremos en trozos medianos. Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana. Pelamos, lavamos y cortamos las patatas en dados. Ponemos un cazo al fuego con un chorrito de aceite oliva y, cuando esté caliente, agregamos la cebolla. Una vez la cebolla se haya dorado ligeramente agregamos la coliflor y removemos. Por último agregamos las patatas y rehogamos durante unos minutos.


Incorporamos la leche al cazo y, si fuera necesario, algo de agua o caldo (solo hasta cubrir). Dejamos cocer a fuego medio hasta que las patatas estén tiernas, momento en el que retiraremos del fuego. Trituramos la verdura mientras aún esté caliente y seguidamente agregamos la mantequilla y removemos para que se reparta por toda la crema. Salpimentamos al gusto y reservamos.

Pelamos y cortamos en brunoise los ajos. Ponemos una sartén al fuego con un chorrito de aceite y, cuando esté caliente, añadimos los ajos. Sofreímos hasta que estén dorados y retiramos del fuego. Servimos la crema bien caliente y agregamos una cucharadita de nuestra fritada de ajos.

Lista para comer!


domingo, 27 de enero de 2013

Pan multicereales



Buenas!

Los muy avispados quizás se hayan dado cuenta de que esta semana hemos cambiando los días de publicación de entradas de nuestros  tradicionales lunes, miércoles y viernes a los martes y jueves (lo cual se nos hace muy raro, por raro que parezca, y valga la redundancia). Este cambio se debe a que esta semana se celebra unos de esos “#diasde” de Twitter que tanto nos gustan. Pero este no es un “#diade” cualquiera, este es un día muy panarra o panetil (como se prefiera). Y es que hoy señoras y señores (y otras cosas) es el #diadelaespelta.

Y quizás haya quien diga: ¿qué es la espelta? Tranquilos/as, para eso estamos. La espelta es una variedad de trigo que se cultiva desde hace más de 7.000 años y que en la actualidad constituye una de las más usadas en cultivos ecológicos.  Tiene un sabor más intenso que el trigo común pero muy interesante. Además tiene muchas propiedades nutricionales (proteínas, minerales, vitaminas, carbohidratos y mucha fibra) debido, en gran medida, a que la espelta no sufre los procesos químicos que sí se le realizan a su primo el trigo común. Entre sus inconvenientes diremos que la harina de espelta es más cara que la de trigo común y además bastante más difícil de conseguir, sobre todo aquí en Canarias. 

Para el día de hoy hemos decidido hacer una mezcla de harinas y semillas para conseguir así un pan multicereales que, todo hay que decirlo, son nuestros favoritos. Así en el campo de las harinas, además de espelta, nuestro pan de hoy también lleva harina integral, harina de fuerza (de trigo común) y en el campo de las semillas hemos puesto de girasol, de amapola, de lino, de calabaza y de sésamo. El resultado ha estado un escalón más arriba de la espectacularidad (modestia aparte).

Y una vez más hemos utilizado nuestra amada Masa Madre para darle a nuestro pan ese sabor, textura y durabilidad tan especiales que solo con ella se puede conseguir. Además, y sin que sirva de precedente, le hemos añadido algo de levadura para darle un poco de marcha al tema porque con estos fríos nuestra pobre Masa Madre anda tiritando. Este es un pequeño truco (no lo hemos inventado nosotros por supuesto) muy recomendable para cuando uno anda con prisas como para esperar los levados del pan elaborado sin levadura pero no quiere renunciar a las bondades del pan con Masa Madre.


Además a nuestro Pan multicereales le hemos dado un tratamiento especial. Decidimos hacer panecillos y congelarlos una vez se enfriaron. Así hemos estado desayunando toda la semana con nuestro pan como si estuviera recién hecho. Hasta ahora, no sabemos muy bien por qué, no habíamos probado a congelar nuestro propio pan y la verdad es que nos ha encantado el resultado. Así que ya está lista la nueva remesa (esta vez vamos a doblar las cantidades) para hacer más acopio de pan para la próxima semana. 

Pan multicereales

Solo nos queda desearles un feliz #diadelaespelta y a disfrutarlo comiendo pan!


Ahí va la receta!


Ingredientes:

250 gr de harina de fuerza
200 gr de Masa Madre
100 gr de harina de espelta
75 gr de harina de trigo integral
250 ml de agua
100 gr de semillas variadas (girasol, amapola, lino, sésamo y calabaza)
10 gr de sal
10 gr de levadura fresca prensada









Elaboración:

En un recipiente amplio mezclamos todas las harinas con la sal. En otro recipiente ponemos la Masa Madre junto con el agua y la levadura desmenuzada y removemos bien. Incorporamos los ingredientes líquidos al recipiente de los secos y mezclamos hasta que se hayan integrado por completo con la ayuda de una cuchara de madera o goma. Cuando ya tengamos una masa uniforme, la pasamos a la mesa de trabajo espolvoreada con un poco de harina. Amasamos hasta obtener una masa lisa, pegajosa y elástica. Damos forma de bola y ponemos la masa a levar hasta que doble su volumen (aproximadamente dos horas) en un recipiente tapado con nuestro paño de panadero.


Transcurrido ese tiempo damos unos golpes leves a la masa para desgasificarla y, a continuación le damos a nuestro pan la forma deseada (panecillos de 120 gr en nuestro caso). Depositamos las semillas en un recipiente lo suficientemente amplio como para que podamos “rebozar” los panecillos en ellas. Colocamos los panes en una bandeja de horno (sobre un papel vegetal) teniendo cuidado de ubicarlos con suficiente distancia entre sí para que crezcan sin problemas y no se peguen los unos a los otros (con estas cantidades nosotros hicimos 2 horneadas).Dejamos levar nuevamente hasta que hayan doblado su volumen (aproximadamente una hora u hora y media más).


Precalentamos el horno a 250º C y, cuando hayamos introducido la bandeja de pan, bajamos la temperatura a 200º C. Pulverizamos agua cada minuto los primeros 5 minutos de cocción y dejamos que se horneen unos 20 minutos más o hasta que estén dorados (a gusto de cada uno). Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Listos para comer!


Recuerda que puedes consultar nuestros Consejos para hacer pan en casa.



viernes, 25 de enero de 2013

Pizza 4 quesos con Masa Madre



Buenas!

Hace unas semanas leí un Tweet que venía a decir que lo peor que le puede a pasar a un bloguero gastronómico es pillarse un virus estomacal o una gastroenteritis. En ese momento me pareció gracioso, sin más… Hasta hace dos noches. La llamaremos la noche “V”: “v” de virus, “v” vómito, “v” vaya… ¿Por qué a mí?

Resulta que la semana pasa el bebé Tartufo estuvo bastante pachucha. La pobre cogió un batiburrillo de virus de estómago con inflamación de amígdalas que le provocó fiebre, dolor de tripa, diarrea y mucha… mucha somnolencia. Yo, como “mami” que soy, puse todo mi empeño en hacer que esos días pochos pasaran de la forma más placentera posible… dándole mimitos, viendo dibujos animados casi todo el día, teniéndola en brazos y durmiendo con ella. Y claro está que eso iba a acarrearme una serie de consecuencias, entre las cuales la peor (con mucho) fue la noche “V”.

Eso sí, el virus fue benévolo en cierto modo conmigo, y antes de atacarme por la espalda, me permitió saborear y disfrutar de la clásica Pizza 4 quesos que el señor Tartufo nos preparó este domingo para cenar. A petición de la peque de la casa, que tras haber estado tan malita y no comer nada, volvió y con más fuerza, pidiendo pizza… mira si sabe el bebé Tartufo.

Por supuesto que nuestra Pizza 4 quesos con Masa Madre no es una pizza común. Para empezar, en vez de 4 quesos lleva 5… que en cuestión de queso más vale que sobre… Además lleva 3 tipos de harina (integral, común y de fuerza) y semolina (que le da el toque de auténtica pizza italiana) y por último y más importante no lleva levadura sino que está hecha con nuestra adorada Masa Madre. ¿Qué significa esto? Pues que nuestra pizza es más sana y tiene mejor sabor que las que habíamos hecho hasta ahora, crujiente y absolutamente deliciosa. Requiere más paciencia y tiempo que otras masas de pizza, como por ejemplo la que usamos para nuestra Pizza Margarita pero sin duda, una vez más, vale la pena esperar.

Se animan a probar?

Pizza 4 quesos con Masa Madre



Ingredientes:


Para la masa:

150 gr de harina de fuerza
150 gr de harina común
150 gr de harina integral
150 gr de agua
200 gr de Masa madre
50 gr de semolina de trigo
9 gr de sal







Para la pizza:

400 gr de tomate entero pelado (sin escurrir)
50 gr de queso azul
50 gr de queso brie
50 gr de queso Edam
50 gr de queso enmental
100 gr de queso semicurado
Orégano

*Nota: nosotros utilizamos un queso semicurado canario (Pastor guanche) pero podría sustituirse por cualquier otro queso al gusto.






Elaboración:

Para empezar se mezclan en un recipiente amplio los ingredientes secos (las harinas excepto la semolina y la sal), y un uno más pequeño los líquidos (agua y Masa madre). Añadimos los ingredientes líquidos a los secos (de manera que nos quedará todo en el recipiente más grande) y mezclamos bien hasta que esté todo integrado.


Ponemos la masa en la mesa, que habremos espolvoreado con semolina, y amasamos hasta que hayamos obtenido una masa suave y elástica. Depositamos la masa en un recipiente (espolvoreado con harina) y tapamos con papel film hasta que haya doblado su volumen (aproximadamente un par de horas).


Cuando nuestra masa haya levado, la pasamos a la mesa (espolvoreada con semolina) y la estiramos y damos forma redondeada con la ayuda de un rodillo (que también debe espolvorear con semolina). Con estas cantidades tenemos para dos pizzas medianas (como las de la foto). Pasamos la masa a una bandeja de horno cubierta con papel vegetal y precalentamos el horno a 250º centígrados con calor arriba y abajo.


Ahora toca poner los ingredientes que nos apetezcan a nuestra pizza. Primero el tomate, al que previamente habremos escurrido todo el líquido dejándolo un rato sobre un colador. De esta forma nuestra masa quedará crujiente y no se reblandecerá al humedecerse con el agua del tomate. A continuación añadimos el queso que debemos haber cortado en dados o rallado (nosotros lo cortamos en dados por comodidad). Por último espolvoreamos con orégano y la introducimos en el horno.


Cocinamos la pizza a 250º, colocando la bandeja en el suelo del horno (o en la ranura más baja posible) durante 5 minutos y luego subimos la bandeja lo más arriba posible y seguimos cocinando hasta que el queso se haya gratinado por completo (aproximadamente 5 minutos más). Cuando la pizza esté dorada la retiramos del horno y la dejamos reposar un par de minutos antes de cortarla.



Lista para comer!

domingo, 20 de enero de 2013

Pintxo de sardinas



Buenas!

Empieza una nueva semana y no sé si le pasará a todo el mundo pero nosotros solemos estar más cansados los lunes que los viernes. Y es que nuestros fines de semana son un “no parar” de paseos para aquí y para allá, visitas a la familia, fútbol, compras, elaborar muchas de las recetas para el blog, etc. Es cuando aprovechamos para hacer de todo porque los Tartufo estamos reunidos y pasamos el tiempo en juntos. Y como somos de esas familias a las que les gusta estar en casa pero también les gusta más un paseo que “a un tonto un lápiz” pues lo dicho, que terminamos cada fin de semana al borde de la extenuación.

Los domingos por la mañana nos pasan tranquilos: nos levantamos medianamente tarde para tener un bebé (sobre las 9), desayunamos con tranquilidad y esperamos pacientemente a que empiece “Cocineros sin estrella”. A esa hora y viendo lo que se cocina en el programa… empieza a uno a picarle el gusanillo. Es domingo… ¿nos regalamos un aperitivo?

Pues eso, hoy les vamos a enseñar a hacer un aperitivo sencillo pero muy vistoso. Con ingredientes que uno suele tener en casa siempre, tirando un poco de despensa y de nevera. Quizás el único ingrediente un poco “especial” sea el aguacate, del que se podría prescindir pero la verdad es que le da un toque de sabor y de color espectacular a este aperitivo. Es de esos para quedar bien con la familia y los amigos, gastando muy poco tiempo y dinero.

Y precisamente para ahorrar tiempo y dinero hemos asado el pimiento en el microondas. ¿Para qué encender el horno, precalentarlo y luego tardar más de media hora en asar un solo pimiento? En el microondas, cubierto con papel film y en tan solo 7 minutos y medio hemos asado un pimiento, listo para pelar y disfrutar.

Al más puro estilo Falsarius Chef, nos hemos inventado este Pintxo de sardinas cuyo ingrediente principal son las Sardinas en aceite de oliva. Sí las de conservas de toda la vida, Calvo por cierto.

Ahí va la receta!


Pintxo de sardinas



Ingredientes:

Una lata de sardinas en aceite de oliva
Un aguacate
Una papa mediana
Un pimiento rojo
Un limón
4 dientes de ajo
2 rebanadas de pan integral tostado
Perejil
Pimienta negra molida
Aceite de oliva
Sal






Elaboración:

Para empezar ponemos el pimiento a asar en el microondas. Para ello lo limpiamos bien el pimiento, lo secamos y lo ponemos en un plato sopero (apto para el microondas). Agregamos un poco de sal y un chorrito de aceite de oliva y cubrimos con papel film. Introducimos el plato en el microondas y cocinamos hasta que el pimiento esté tierno (el nuestro tardó 7 minutos y medio pero dependerá del tamaño y de la potencia del microondas). Cuando el pimiento esté listo, retiramos el papel film y cubrimos con papel de aluminio para que el pimiento sude y poder pelarlos con facilidad.

Mientras ponemos una sartén o freidora con abundante aceite al fuego, en la que confitaremos las papas. Pelamos, lavamos y cortamos las papas en forma de cubo alargado (como se ve en la foto). Por supuesto, los recortes de papa que nos sobren los guardaremos para otra cosa (aquí no se tira nada). Cuando el aceite esté caliente, agregamos un diente de ajo entero y sin pelar y añadimos las papas. El fuego no debe estar demasiado fuerte o, de lo contrario, se nos freirán las papas en vez de confitarse. Cuando estén doradas y tiernas las retiramos del fuego y las escurrimos en papel secante. Reservamos.

Pelamos el pimiento y lo cortamos en tiras de aproximadamente medio centímetro de grosor. Picamos el perejil y cortamos los ajos en dados lo más pequeñito posible. Ponemos el pimiento en un cuenco, rociamos con un poco de aceite de oliva y añadimos el ajo y el perejil. Salpimentamos y reservamos.
Pelamos el aguacate y cortamos en dados no demasiado grandes. Rociamos con unas gotas de limón para que no se nos oxide. Tostamos un poco el pan y escurrimos el aceite de las sardinas.

Con esto ya tenemos todos los ingredientes preparados para hacer el montaje de nuestro pintxo. Colocamos en un plato dos trozos de papa debajo. Sobre las papas ponemos dos sardinas con mucho cuidado para que no se rompan. Añadimos unas tiras de pimiento y por últimos una cuchara de dados de aguacate. Decoramos con un poco del aceite del pimiento, acompañamos con el pan tostado y listo para sorprender a nuestros invitados.


Un bocado delicioso!