viernes, 31 de agosto de 2012

Eclairs

Buenas!  

Como estamos? Pues bueno, yo regular, os cuento, resulta que como os he confesado en otra ocasión, las fotos de este humilde blog las saco con mi teléfono personal, un iphone 4, que tiene una camarita normalita para lo que se ven en otros blogs por ahí, pero bueno, los tiempos no están como para tirar cohetes y ahora mismo es lo que hay, tranquilos, no os estoy pidiendo una recolecta jejeje. Simplemente era para comentar lo que me paso, el teléfono me venía dando la lata con un mensaje de actualizaciones durante meses, y meses, y másssss meses, hasta que por fin dije, lo voy a actualizar, porque ya me tenía harto! Pero harto harto! Bien, pues me puse a ello, no es que sea un super crack de la tecnología, pero vamos que no se me da mal, y me relajé, gran fallo… Se avecinaba mi pequeña tragedia particular… Bajé la actualización, tardó la de dios, pero todo iba sobre ruedas, la bajé un sábado y hasta el domingo no la tenia, para que os hagáis una idea de lo grande que era la actualización, o de lo lenta que es mi conexión, creo que es mas cuestión de lo segundo… Pues bien, al día siguiente abro el programa, me dispongo a hacer desaparecer la ventanita emergente que me ha dado la lata durante meses, cada vez que abría la cámara para sacar una foto, saltaba la ventana y tenía que cerrarla, la habré podido cerrar cientos de veces… os juro que no exagero lo más mínimo… Cuando por fin enchufo el móvil, pincho el botón de actualizar, me dice que si estoy seguro que ya no tiene marcha atrás y todos esos avisos que (si se me permite) acojonan tanto, ya que estos cacharros no son baratos y si se va la luz, pues ya se sabe… adiós aparatito, un pisapapeles muy caro y bonito! En el preciso momento que acepte la actualización, aquella barra de progreso empezó a correr de izquierda a derecha, y adiós! En ese preciso momento caí en la cuenta de que no hice una copia de seguridad de TODAS LAS FOTOS QUE TENIA EN EL MOVIL, bien… pensé, quizá el móvil se apiade de todas las horas que he metido en sacar esas fotografías, y en elaborar todas esas recetas, sacar tantas foto al bebe tartufo, las últimas vacaciones, etc etc etc… la de dios en verso en fotos! Pues bien, me puse a sudar, me pasaba lentísimo el tiempo mientras iba corriendo la actualización, pues cuando ya por fin terminó de hacerlo, cojo el móvil, lo reconfiguro, voy corriendo a las fotos… y allí no había nada… El fin! Ilustro este momento con esta gran canción de The Doors… espero que os guste por cierto!

Al menos 6 recetas que yo recuerde se fueron al carajo por un fallo de novato, pero la tecnología para bien y para mal, es implacable!, y una vez aceptado el proceso no tiene marcha atrás, puede ser peor el remedio que la enfermedad, y toca apechugar!, pues bien, toco repetir muchas recetas y esta es una de ellas…

Un postre querido de mi infancia, los eclairs, los he comido hasta la saciedad, en fiestas familiares, cumpleaños, en la sociedad, en todas esas bandejas de mini pastelitos que siempre compraba algún familiar nunca podían faltar un par de eclairs, casi siempre bañados con glaseado blanco, de café y de chocolate, mi madre sabia que al menos uno de esos llevaba nombre y apellido… Mis pastelitos preferidos, son super sencillos de hacer, y es que sin ser para nada buen pastelero ni repostero, la verdad es que quedaron mas que dignos para ser la primera vez que los hacía, aunque tengo que reconocer que vale mas la receta que quien los hizo en este caso, no es que no me quedaran buenos, estaban increíbles, pero no me acabo de convencer la forma de estos… creo que la culpa fue de la boquilla de la manga pastelera, pero las cantidades sí son perfectas, y el sabor también, así que si os gustan, estáis de enhorabuena! Porque habéis encontrado una gran receta de estos...

Eclairs




Vamos con la receta!


Ingredientes: 

Para la masa:

250 ml de agua
4 huevos
110 gr de harina
100 gr de mantequilla
Sal


Para el relleno y el glaseado:

Crema pastelera
Cacao
Café soluble
Azúcar glass
Limón

Elaboración:

Para empezar ponemos un cazo al fuego con el agua. Añadimos la mantequilla y la sal y lo dejamos a fuego lento hasta que la mantequilla se haya derretido por completo. En ese momento apartamos el cazo del fuego, agregamos la harina y mezclamos todo, removiendo sin parar, para que todos los ingredientes queden bien integrados y la masa no se nos pegue al cazo. Transcurridos 2 ó 3 minutos (sin parar de remover), añadimos un huevo y removemos. No añadiremos el siguiente hasta que éste esté completamente integrado con el resto de los ingredientes. Y así sucesivamente con el resto de los huevos. Dejamos que se enfríe un poco la masa antes de meterla en la manga pastelera.

Precalentamos el horno a 180ºC, con la bandeja en la parte intermedia del horno y con calor arriba y abajo.

Mientras se calienta el horno, vamos preparando las cremas pasteleras. Nosotros hemos hecho los eclairs de tres sabores: crema pastelera, crema de chocolate y crema de café. Para elaborar las cremas hemos seguido la misma receta de crema pastelera que usamos para elaborar nuestro “Pastel vasco” pero suprimiendo la almendra de la receta. Una vez hecha la crema, la hemos dividido en tres recipientes: el primero lo hemos dejado tal cual (con la crema pastelera simple), al segundo le hemos ido añadiendo cacao en polvo sin azúcar cucharada a cucharada y removiendo hasta obtener el sabor deseado (no se pasen con la cantidad de cacao o quedará demasiado espesa) con lo que hemos conseguido la crema de chocolate, al tercero le hemos añadido café soluble (bastará con una cucharada) y removiendo hemos obtenido nuestra crema de café. Dejamos reposar para que se enfríen, bien tapaditas con papel film (“a piel”) y a la nevera. 


Introducimos la masa en la manga pastelera (con una boquilla mediana redonda) y vamos “dibujando” líneas con la masa (como se ve en la foto), sobre una bandeja de horno cubierta de papel vegetal. Con estas cantidades no saldrán aproximadamente 3 horneadas (unos 20 eclairs).


Cocinamos a 180º C durante aproximadamente 30 minutos o hasta estén dorados, momento en el que los retiraremos del horno y los dejaremos reposar sobre una rejilla. Y así con el resto.

Ahora vamos con el glaseado. El glaseado lo obtenemos mezclado azúcar glass con el zumo de medio limón. No les decimos cantidad de azúcar porque esto se hace un poco "a ojo". Se trata de ir añadiendo poco a poco azúcar y gotas de limón hasta obtener una masa bastante densa y pegajosa que apenas gotee. Si realizamos la operación al baño maría, obtendremos un resultado aún mejor. Para los eclairs de crema lo dejaremos así tal cual. Para los de chocolate y los de café procederemos igual que con la crema pastelera. Es decir, dividimos en tres recipientes y añadimos a uno café y a otro cacao y removemos hasta obtener el color (y sabor) deseado.

Introducimos las cremas en las mangas pasteleras (nosotros hemos utilizado de las desechables) a las que les pondremos una boquilla redonda fina. Vamos rellenando los eclairs haciendo pequeños cortes en la parte de abajo e introduciendo con cuidado la boquilla de la manga (con un par de cortes será suficiente. Hay que ir con mucho tiento ya que son muy delicados y se rompen con facilidad.


Una vez los hayamos rellenado, cubrimos con el glaseado, agregando una fina capa y ayudándonos de una cuchara. Y así con los tres sabores. Debemos guardarlos en la nevera hasta el momento de servir.


Buen provecho!

miércoles, 29 de agosto de 2012

Döner kebab

Buenas!

Hacía tiempo ya que nos apetecía hacer un kebab en casa. Y por qué no decirlo? Nos apetecía comer un buen kebab y eso desgraciadamente a veces es difícil de encontrar. Así que nos surgió la idea de hacer una receta triple que combinara tanto la receta del pan de pita, la de la carne y la de la salsa kebab. Así que tras mucho informarnos, buscar ingredientes y, como siempre, echarle algo de imaginación, hoy les traemos esta receta de kebab de pollo.

El pan de pita es un tipo de pan plano árabe típico del Medio Oriente (Turquía, Israel, Marruecos, Arabia, etc.) y que tiene la peculiaridad de que es hueco y se puede abrir (como una bolsa) y rellenar, es decir, un bocata a lo árabe. Hoy en día se consume en todo el mundo pero fueron los griegos y los italianos quienes introdujeron este pan en las gastronomías occidentales.

Es un pan bastante simple, con pocos ingredientes; siendo el aceite de oliva el que le aporta el sabor. Por lo tanto se le da prioridad al relleno que suele ser pollo, ternera o cordero, aunque también se puede rellenar con falafel de garbanzos o con verduras de todo tipo.

Existe una variante de este pan, cuya masa en la misma pero que se cocina de distinta forma, cuyo resultado es un pan plano, con poca miga pero que no es ahuecado. Así es como lo cocinan de forma tradicional las mujeres árabes en sus casas, para ayudar a “empujar” la comida.
Tras buscar y rebuscar recetas de pan de pita, dimos con la que nos pareció mejor explicada y cuyo resultado es el más parecido al auténtico pan árabe. La receta no es nuestra, se la hemos tomado “prestada” a Eduardo Soler, profesor y chef argentino cuyo blog Cocina en casa recomendamos, entre otras muchas cosas porque tiene recetas que no se encuentran fácilmente y porque sus explicaciones son sencillas y adaptadas para que las podamos elaborar en casa. Nosotros hemos introducido alguna modificación en la receta así que si quieren ver la receta original aquí les dejo el enlace de la figazza árabe de Eduardo Soler.

Para acompañar este pan hemos intentado emular los “döner kebab” (que significa carne giratoria). Los “döner kebab” son unas enormes bolas de carne (generalmente pollo o ternera), con gran cantidad de especias, cocinadas al grill, que son originarias de Turquía y que hoy son las que podemos comer en cualquier parte del mundo (desgraciada y generalmente a modo de cutre comida rápida).

En este caso hemos escogido pollo porque es el kebab que más nos gusta, además es una carne suave lo que nos permite saborear las especias que lleva (que es de lo que se trata). El resultado es increíble, la carne queda muy jugosa y con un sabor delicioso. Ideal para acompañar a una ensalada si no nos apetece hacer el pan de pita. Nosotros desde luego volveremos a preparar la carne así porque nos ha encantado (y al bebé Tartufo también).

Para condimentar la carne, que como hemos dicho debe llevar gran cantidad de especias, hemos escogido una mezcla de especias árabe llamada “baharat” y que contiene pimentón, pimienta negra, comino, canela, nuez moscada y cardamomo. Existen diversas formas de preparar el “baharat”, que no siempre lleva las mismas especias ni en las mismas proporciones pero lo que lleva siempre es el pimentón, el comino, la canela y la pimienta. Su sabor y aroma son muy intensos, que es precisamente lo que buscamos para esta receta. Nosotros la hemos adquirido en un mercado de cerca de casa, que tiene un puesto dedicado exclusivamente a las especias y que es realmente espectacular. 

Para rematar hemos elaborado una salsa de yogur, condimentada un poco a nuestra manera e inspirada en las salsas con las que se suelen aderezar los “döner kebab”.

Como ven no nos ha faltado detalle, o al menos esa ha sido nuestra intención. La verdad es que esta receta, aunque es bastante sencilla, la hemos tenido que hacer dos veces para poder mostrársela a ustedes. Y es que no todo es perfecto en la cocina de los Tartufo… pero esa es otra historia que ya les contaremos.



Döner kebab





Ingredientes:


Para el pan de pita:


250 gr de harina
12 gr de levadura fresca prensada
150 cc de agua
½ cucharadita de sal
½ cucharadita de azúcar
½ cucharada de aceite de oliva (y un poco más para trabajar la masa)





 

Para la carne:

½ kg de entre muslo de pollo deshuesado
Una cucharadita de orégano
Una cucharadita de ajo en polvo
Una cucharada colmada de baharat
Una cucharada de aceite de oliva
½ cucharadita de pimienta negra
Sal




 
 


Para la salsa:

Un yogur natural (125 ml)
100 gr de mayonesa (unas 3 cucharadas)
2 cucharadas de vinagre de manzana
Una cucharada de aceite de oliva
Una cucharadita de orégano
Una cucharadita  de ajo en polvo
½  cucharadita de sal





 


Para la guarnición:

Una cebolla morada
Un tomate
Lechuga (nosotros hemos escogido una mezcla de lechugas variadas)












Elaboración:


Para el pan de pita:

Para hacer este pan el agua que vamos a utilizar debe estar templada, para ello la introduciremos en el microondas durante unos 15 segundos. En un recipiente pequeño ponemos una cucharada colmada de harina, la levadura, el azúcar y dos cucharadas de agua. Mezclamos bien y obtendremos una bola muy pegajosa que nos servirá de fermento.

En un recipiente grande ponemos el resto de la harina y la sal y mezclamos para que la sal se reparta bien por toda la harina. A continuación agregamos el aceite, el fermento y el resto del agua. Mezclamos hasta que todos los ingredientes queden bien integrados, terminando en forma de bola. 


Queda muy pegajosa así que este momento tenemos dos opciones: amasar en la mesa (previamente enharinada) durante al menos 5 minutos hasta que la masa esté completamente manejable, o dejar la masa reposar en el recipiente tapada durante 10 minutos para que vaya levando por sí sola. Nosotros escogimos la segunda opción. Los pasos siguientes te los ahorrarás si decides amasar directamente.

Transcurrido los 10 minutos de reposo, pintamos la mesa con un poco de aceite y trabajamos la masa encima durante 20 ó 30 segundos, de manera que ya quedará bastante más manejable. Volvemos a terminar en forma de bola y dejamos reposar en el bol untado con aceite, tapada otros 10 minutos más. Pasados los otros 10 minutos la masa habrá levado un poco y estará aún más manejable que antes. Podemos repetir este breve amasado – reposo tantas veces como creamos que sea necesario.

Tanto si hemos amasado desde un principio como si hemos utilizado la técnica de amasado – reposo, la finalidad es obtener una masa firme y bien hidratada. Sabremos que está lista si la presionamos con un dedo y queda la marca (como se ve en la foto). Cuando tengamos la masa lista dejamos que leve durante 30 minutos.


Transcurrido este tiempo pasaremos a hacer bollos de unos 50 gr cada uno (nos saldrán unos 5 ó 6 panes). Para ello enharinamos la mesa y hacemos bolas con las porciones de la masa. Las dejamos reposar hasta que doble su volumen (aproximadamente 10 minutos) sobre la bandeja del horno, previamente enharinada, y las cubrimos con un trapo húmedo (para que no se les forme la corteza).

Cuando los bollos hayan levado, espolvoreamos la mesa con harina y aplanamos cada bola con la ayuda de un rodillo (sólo hay que pasarlo un par de veces), obteniendo una masa plana y redonda, de unos 3 milímetros de espesor y 10 centímetros de diámetro. Volvemos a poner los panes en la bandeja del horno enharinada y los dejamos levar aproximadamente 5 minutos más (hasta que dupliquen su espesor).

Introducimos en la parte de abajo del horno (previamente precalentado) y cocinamos a 220º C durante 4 ó 5 minutos (hasta que se hayan inflado) y retiramos del horno. Al enfriarse se desinflarán y al cortarlos se separarán fácilmente las partes de arriba y de abajo (de forma que podremos rellenarlo). Dejaremos reposar sobre una rejilla hasta que esté frío.




*Nota: la cantidad de agua es orientativa. Cada harina tiene necesidades diferentes. Es importante que esta masa quede bien hidratada, así que si notamos que al mezclar los ingredientes está muy seca, podemos agregar un poco más de agua templada.

Para conseguir la variante de este pan sin hueco, deberemos dejar la masa un poco más gruesa cuando la estiremos con el rodillo (unos 5 mm) y la cocinaremos en el horno a 190º C, en la posición central, hasta que el pan haya adquirido un tono dorado.





Para la salsa:

En un recipiente vertemos el yogur y la mayonesa y mezclamos hasta que ambos ingredientes se hayan homogeneizado. A continuación añadimos el vinagre, el aceite y las especias y volvemos a mezclar hasta que todos los ingredientes queden totalmente incorporados. Cubrimos con papel film y dejamos reposar un buen rato en la nevera para que adquiera todos los sabores.



Para la carne:


Para empezar cortamos el pollo en tiras finas pero que se noten. Aderezamos con todas las especias y mezclamos. Agregamos el aceite para hacer una especie de masa que quede compacta.

Hacemos unos rollos envolviendo la carne en papel film (emulando la forma de los döner kebab) y le damos vueltas al papel sobrante por los lados para que quede bien sellado. Reservamos la carne en la nevera durante un par de horas para que coja bien todos los sabores y los rollos queden bien compactos.


Precalentamos el horno a 210º C y retiramos el papel film de los rollos con mucho cuidado para que no se rompan. Cocinamos en la posición central del horno, en un recipiente cubierto con papel de aluminio durante 10-12 minutos, incluso 15, depende del tamaño de los rollos. Sacamos la carne del horno y dejamos reposar un poco antes de cortarla.



Montaje del “döner kebab”:

Si queremos, podemos tostar un poco el pan de pita en una plancha o sartén para que se caliente y quede un poco más dorado. Le hacemos un corte al pan en un lateral y abrimos con cuidado de que no se rompa.

Cortamos la carne en rodajas de aproximadamente un centimetro de grosor y reservamos. Cortamos la cebolla en juliana. Lavamos y cortamos el tomate en rodajas y la lechuga en trozos medianos. Introducimos en el pan la verdura y los trozos de carne, rompiéndolos un poco para que se esparzan por él. Cubrimos con la salsa y cerramos un poco para que todos los ingredientes queden en el interior del pan y no se salgan.

Ya está listo para comer!

lunes, 27 de agosto de 2012

Mermelada Tartufo de ciruela


Buenas!

Esta semana nos han regalado ciruelas, un montón de ciruelas… como 2 kilos o 3!! Un compañero de trabajo del señor Tartufo tiene la fortuna de vivir rodeado de árboles, entre ellos un maravilloso ciruelo que da unas hermosas y dulces ciruelas de la variedad Santa Rosa.

Fruta que crece sin pesticidas, que es cuidada con mínimo, que se recoge en el momento óptimo de maduración (su recolección se realiza a mitad de verano, así que han llegado a casa más frescas… imposible), que no recorre cientos de kilómetros, ni ha pasado días en cámaras antes de llegar a nuestras manos,… un verdadero lujo! 

Así que hemos hecho una especie de trueque: él nos ha dado sus ciruelas, nosotros hemos hecho mermelada para ambos y todos contentos. Da gusto hacer tratos de este tipo! Muchas gracias Paco!

Las ciruelas Santa Rosa tienen la piel de color rojo oscuro, casi violáceo, sin embargo su pulpa es de una tonalidad amarillo anaranjado. Son grandes y redondas y al cortarlas por la mitad quedan en forma de corazón. Su sabor es muy dulce pero con un toque ácido, sobre todo en la pulpa que rodea a la semilla. Están deliciosas para comer a mordiscos, para hacer compotas y, por supuesto, para elaborar una deliciosa mermelada casera.

Para elaborar mermelada necesitamos “despertar” la pectina de la fruta. La pectina es  una sustancia que contienen la mayoría de  las frutas y verduras en mayor o menor medida y que tiene la propiedad de espesar las mismas durante su cocción. Tradicionalmente, la forma de añadir pectina para elaborar mermeladas caseras es añadiéndole zumo de limón o de naranja (que tienen un alto contenido en pectina y además ayudan a que la fruta libere la pectina que contiene). Sin embargo, la pectina natural necesita de mucha cantidad de azúcar para cumplir su función por lo que nuestra mermelada se dispararía en lo que a calorías se refiere.

Para ayudarnos en la tarea hemos utilizado una azúcar gelificante que tiene dos beneficios: reducir la cantidad de azúcar necesario y dar la consistencia propia de la mermelada sin necesidad de cocer la fruta en exceso, con lo que conseguimos mantener las propiedades, el sabor y el color de la fruta prácticamente intactas. Esto se consigue gracias a que este producto contiene pectina natural proveniente de manzana y de cítricos. Este gelificante nos ayudaría a que cualquier fruta (incluso las que no contiene pectina de forma natural) adquiriera la consistencia deseada. Es un producto alemán y, al menos aquí en Canarias, únicamente se encuentra en tiendas de alimentación germana; también puede adquirirse a través de internet.

Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de elaborar mermeladas caseras es la esterilización de los botes que vayamos a utilizar para envasarla y el posterior envasado “al vacío” para evitarnos que alguna bacteria estropee nuestra confitura.

Ya estamos listos así que manos a la obra!



Mermelada Tartufo de ciruela


 






Ingredientes:

1 kg y ½ de ciruelas (variedad Santa Rosa)
½ kg de azúcar
Un sobre de gelificante














Elaboración:

Para empezar lavamos y abrimos las ciruelas por la mitad y le extraemos la semilla. Deberemos tener un kilogramo de fruta ya sin semilla. Troceamos la fruta (como se ve en la foto) y la ponemos en un cazo amplio, junto con el azúcar. Dejamos macerar durante aproximadamente una hora.


Mientras vamos esterilizando los botes. Para ello utilizamos una olla donde introduciremos los botes (una vez lavados y sin etiquetas) separados entre sí por un paño o tela (para evitar que choquen al moverse durante la ebullición y puedan romperse), junto con las tapas. Cubrimos con agua y dejamos hervir durante 20 minutos. Escurrimos y dejamos secar boca abajo.

Transcurrida la hora de macerado, ponemos el cazo al fuego y añadimos el gelificante. Lo dejamos cocer a fuego fuerte, durante 3 minutos y sin dejar de remover. Dejamos reposar para que se atempere.


Introducimos la mermelada en los botes (debemos llenarlos hasta el borde), cerramos bien e introducimos de nuevo en la olla donde (de la misma forma que antes) volveremos a hervirlos durante otros 20 minutos. Sacamos los botes del agua y dejamos reposar 5 minutos bocabajo.

Supuestamente se pueden conservar meses en la despensa. Es la primera vez que hacemos mermelada en casa así que aún no sabemos como le puede afectar el paso del tiempo. Así que ya les contaremos.



Para degustarla, que mejor que una rebanada de pan casero recién tostado… una verdadera delicia!




*Nota: las cantidades son aproximadas pero la proporción siempre debe ser la misma, por cada kilogramo de fruta, medio kilogramo de azúcar y un sobre de gelificante.


Recuerda que si lo necesitas puedes echar mano de nuestros Consejos para hacer mermelada en casa.

viernes, 24 de agosto de 2012

Helado de plátano caramelizado (sin huevo)

Buenas!! 

Como estamos? Aquí el señor Tartufo en su obligada cita semanal con el blog, auto impuesta por mi mismo, me niego a dejar de escribir en el blog por falta de tiempo, asi que saco tiempo de donde no lo hay. El tema de cocinar ya es otro cantar, para eso siempre tiene que haber tiempo, somos lo que comemos y por eso no se puede tener prisa para comer.

Últimamente me llegan mensajes por diferentes vías de si soy panadero, que si me he dedicado a hacer pan profesionalmente y demás lindeces que para mi son auténticos piropos, porque mis conocimientos de panadería son nulos, han nacido de hecho con este blog. Así que vosotros queridos amig@s podréis conseguir lo mismo o mas! Solo es cuestión de proponérselo y empeñarse en querer hacerlo, y no decir “es que yo no tengo tiempo de hacer esto”, claro, yo tampoco… en la vida como en todo, si se quiere, se quiere, y punto, y el tiempo se saca de cualquier sitio, en vez de estar sentado viendo cualquier cosa en la tele, ponte a amasar y dejar levar la masa mientras sigues viendo la tele, la masa trabajara por ti, pues eso, y diréis, a que viene esto?...

El otro dia cuando fui a comprar un taquito de levadura prensada a mi supermercado de confianza ( que bien suena eh?) la cajera (muy amable) me pregunta que: Que es eso? Para que sirve?... que ella se lo había llevado el otro día pensando que eran taquitos individuales de mantequilla, y que cuando los abrió se quedo asombrada, que lo hecho a la pasta y que sabia a rallos!... me tuve que reír! Yo le dije! Pero mujer, con lo fácil que es leer?... y le expliqué un poco para que servía, lo que se podía hacer con ella y demás, y me hizo apuntarle una receta sencilla de pan para hacerla en su casa, y me dijo el famoso “yo no tengo tiempo de hacer eso en casa” le explique el pan sin amasado, que se hace en 5 minutos, literalmente! Pues bien, volví a la semana siguiente, y me dijo que lo había hecho, estaba encantada! Por un momento me sentí como un cocinero televisivo que visita los mercados y habla con los agricultores e intercambian conocimientos, unos culinarios y los otros agrícolas, pues yo panaderos! Jejeje, una maravilla, me encanta hablar con gente de lo que a mi mas me gusta! Lo dicho, no me vale el yo no tengo tiempo! El que quiere, puede! Ok? Te gusta el aspecto de X pan! pues hazlo! :D

Por cierto, me esta dando cierto miedo en que se convierta este blog, en el blog de los panes y los helados, pero oye! Que se le va a hacer?, cuando a uno le da la fiebre de algo es lo que tiene, lo siento! Intentaré aflojar con las recetas que colgamos de pan, y de helados,…aunque hoy viene otra de helado, y qué helado!... que no he hablado nada de él… Este helado tiene una particularidad muy importante: no lleva huevo y, si quieres, tampoco tiene porque llevar si leche ni nata… Creo que es de destacar, ya que ni se sabe la de gente que es intolerante a la proteína de leche y no puede tomar huevos, pues para esa gente va este helado, y diréis? Y sin llevar ni una, ni la otra, queda cremoso? Pues queda super cremoso, la cremosidad la proporciona el plátano, que tiene que estar super maduro! Aportará cremosidad y todos su dulzor, así que no tengáis miedo si lo veis pocho pocho, sino mirar el de la foto! Son unos plátanos que me regalo un amigo de sus plataneras, que por fuera los tenia verdes, pero por dentro estaban totalmente maduros, el calor está haciendo estragos en la agricultura de la isla, como toda la península también… es una pena, pero bueno, ya vendrán tiempos mejores en todos los aspectos…

Por cierto, nombrar otra cosa, al cesar lo que es del cesar, y esta receta decir que no es nuestra, que ni la he cocinado en ningún restaurante ni nada. La hemos sacado de un gurú de la cocina, de David Lebovitz,cuyo blog de cocina será uno de los más visitados del mundo. Por lo que he querido copiarla ha sido por el detalle que he comentado más arriba, de los huevos y la leche, puestos a copiar, copiar de los mejores  ;) Pues poco más tengo para decir, yo me despido hasta la semana que viene, a no ser que me de por escribir otro día, ya se vera! Pero como siempre, tras la cámara y los fogones por ahí ando! :D
Un saludo a todos y mil gracias por estar ahí! Gracias de corazón! Cada día sois más! Me encantaaaaa!


*Nota: en los ingredientes verán como nosotros hemos añadido leche de coco (apta para vegetarianos, intolerantes a la lactosa, alérgicos a la proteína de la leche y demás público en general) y nata fresca. Aquí está la clave: si quieres puedes omitir la nata fresca y poner sólo leche de coco (serían 300 ml) o poner ambas como hicimos nosotros.

Helado de plátano (sin huevo)






Ingredientes:

450 gr de plátanos muy maduros (aproximadamente 4 unidades)
100 gr de azúcar moreno
150 ml de leche de coco
200 ml de nata fresca
Una cucharada de ron miel
½ cucharadita de sal gruesa
½ cucharada de esencia de vainilla
El zumo de medio limón (aproximadamente)







Elaboración:

Como siempre que hacemos helado, debemos haber introducido el vaso de la heladera (envuelto en papel film) en el congelador durante 24 horas antes.

Para empezar cortamos los plátanos en pedazos de un centímetro aproximadamente y reservamos.



En un cazo o sartén amplia ponemos a hacer el caramelo. Para ello ponemos el azúcar y la leche de coco (o un tercio de la leche de coco si no le ponemos nata) y vamos removiendo hasta que esté suave y burbujeante y haya adquirido un ligero tono canelo.

A continuación añadimos los plátanos y la sal y dejamos cocinar (removiendo de vez en cuando) hasta que los plátanos se hayan hecho. Si quieres puede ir aplastando el plátano con una varilla para que se cocine antes.

Retiramos del fuego añadimos la nata fresca (o la leche de coco restante), el ron y la esencia de vainilla y removemos hasta que el líquido haya quedado disuelto.



 Probamos y añadimos tanto zumo de limón como creamos que necesita nuestra crema. La labor del limón será suavizar el sabor dulzón que aportan los plátanos. Si te gusta tal y como está no le pongas nada, nosotros agregamos aproximadamente medio limón. Remueve un poco más para que toda la crema se impregne del limón.

Trituramos hasta obtener un puré suave y lo ponemos en un recipiente donde lo dejaremos reposar 15 minutos a temperatura ambiente antes de taparlo y dejarlo en la nevera un mínimo de 4 horas (para que se impregnen bien todos los sabores).


Transcurrido ese tiempo, lo sacamos de la nevera y, si vemos que ha espesado demasiado, le damos unas vueltas con una varilla o una lengua de goma (no vale con la propia). Ponemos la heladera en marcha y vamos agregando la crema. Lo dejamos hasta obtener la consistencia y cremosidad del helado (aproximadamente media hora).


Lo ponemos en un recipiente hermético y lo guardamos en el congelador hasta el momento de su consumo (conviene dejarlo que se atempere en la nevera media hora antes de servir).


Esperamos que les guste!