miércoles, 30 de mayo de 2012

Papas arrugás con mojo picón

Buenas!

Hoy Día de Canarias les presentamos una receta muy sencilla y que al mismo tiempo es el plato más significativo de la gastronomía canaria, las papas arrugás con mojo picón. No hay canario que se precie que no sepa preparar un buen mojo, eso sí cada uno el suyo, porque en esta salsa podemos decir que cada “maestrillo tiene su librillo”. Nosotros hemos preparado la receta que más nos gusta, del mojo rojo, con su tomate y su pimiento y, por supuesto, con su pimienta picona (de esas de la madre de dudosa reputación).

lunes, 28 de mayo de 2012

Milhojas de dorada, aguacate y queso herreño


Buenas!

Los años que el señor Tartufo lleva trabajando en Canarias, su bagaje por distintos restaurantes de la isla, le han convertido en un buen conocedor de la gastronomía isleña más allá de lo que puede haber aprendido en casa, con la familia. Durante este tiempo se ha hecho con un extenso recetario personal que va desde la cocina más tradicional hasta las más modernas elaboraciones. Existen platos de esos que aún no se han convertido en parte del recetario tradicional pero que como contrapuesta combinan el uso de ingredientes típicos de las islas con técnicas diferentes e innovadoras presentaciones.

sábado, 26 de mayo de 2012

Salmón con salsa de eneldo

Buenas! Hoy les presentamos una receta de pescado. No solemos colgar demasiadas recetas de pescado, y no es porque no nos guste, nos encanta, pero resulta realmente complicado dar con recetas originales, al mismo tiempo sencillas y, sobre todo, que tenga ese algo especial que consiga que nos apetezca prepararlas y mostrárselas a los que nos siguen.
Hoy les vamos a enseñar como se prepara el salmón en salsa de eneldo. De esta receta nos llamó la atención su sencillez a la hora de elaborarla y los grandes resultados que da. Es de esas que presentas a los invitados o que preparas para la familia en un día especial y que aún sin probarla se quedan con la boca abierta. Además el salmón está buenísimo así que, ¿qué más se puede pedir?
El salmón nace en aguas dulces y pasa su vida adulta en el mar. Sin embargo, se reproduce en los ríos lo que le obliga a remontar grandes saltos de agua para poder migrar desde el océano y, posteriormente volver a éste dónde, los pocos salmones que consiguen superar esta dura prueba (la mayoría muere a causa del agotamiento) pasarán el resto de su vida. Prácticamente todo el salmón que se produce y consume en España procede de piscifactorías, pues las aguas bravías del norte de nuestro país (Océano Atlántico y Mar Cantábrico) suponen una dura prueba para el ciclo vital de estos peces. Caso a parte es el Salmón Europeo que vive en el Atlántico Norte (principalmente en Noruega), el cual puede volver dos o tres veces al mar a lo largo de su vida. Cabe destacar el proceso fisiológico que se produce en estos animales en el transcurso de su viaje desde el río hacia el mar, que le permite asimilar y descartar la sal que entra en su organismo.
El salmón pertenece a la familia de los pescados azules y es uno de los peces con mayor contenido en proteínas y ácidos grasos omega – 3 (que ayudan a prevenir el colesterol y los triglicéridos), por lo que se recomienda incluirlo en la dieta habitual de los mayores de tres años.
No nos enrollamos más y les dejamos con esta receta que resulta tan sencilla como apetecible.









 


Ingredientes (para 2 personas):


2 lomos de salmón
100 ml de nata
50 ml de leche
Eneldo picado
Una nuez de mantequilla
Zumo de medio limón
Aceite de oliva
Pimienta
Sal









Elaboración:


Precalentamos el horno a 220º C; mientras se calienta, salpimentamos el salmón y lo ponemos en la bandeja del horno sobre papel vegetal con unas gotas de aceite.


A continuación preparamos la salsa. Ponemos un calentador al fuego en el que introduciremos la mantequilla cuidando que no se queme. Cuando esté derretida añadimos la nata y la leche. 



Seguidamente agregamos el eneldo y la pimienta y llevamos a ebullición. Por último añadimos el zumo del limón y removemos hasta que quede todo ligado. Apartamos del fuego y dejamos reposar.




Introducimos el pescado en el horno al cual debemos bajarle la temperatura a 200º C (en la posición central), durante aproximadamente 5 minutos. Se sabe que está en su punto cuando comienza a brotar del pescado un líquido blanquecino similar a la leche; si les gusta el pescado bien hecho déjenlo un par de minutos más.


Sacar del horno, emplatar, salsear y disfrutar.





jueves, 24 de mayo de 2012

Crumble de fresas


Buenas! 

Hoy quería contar un par de cosillas que me han venido ocurriendo a lo largo de la andadura de este blog. Y es que por increíble que parezca, este blog no tiene ni 2 meses y ya ha tenido un par de propuestas, no se como catalogarlas, no creo que sea deshonesta la palabra, pero después de pensarlo muy mucho, creo que no es lo que andamos buscando. Siempre hemos dicho, que este blog es algo personal, una especie de libro de recetas para todos ustedes, pero por supuesto para nosotros también, y es algo muy nuestro, como ya he dicho antes muy personal. 

A través de dos medios muy diferentes me han ofrecido poner publicidad a lo largo de la pagina, y la verdad, es que ha sido tentador, mas que tentador, halagador, ya que la cantidad monetaria iba en función de muchisimas cosas. No tengo ni idea de como funciona el mundo del blogger profesional (ya que a lo que me dedico yo es a la cocina, la señora tartufo también tiene su trabajo, que no tiene nada que ver con este mundo, y el bebe tartufo a crecer grande y fuerte, que no es poco!) pero no solo que las cantidades me parecieron irrisorias, no es que pida mas dinero, es que realmente, lo pienso, y no lo quiero, valoro mucho todo el trabajo que hacemos aquí, y no lo quiero llenar de banners, no quiero meter en mis fotos productos de marcas de dudosa calidad y yo hablar maravillas de ellas... 

Seguramente los que nos leéis sois cuatro pelagatos, si me permitis llamaros así, pero los pocos que sois, os tenemos un aprecio y una estima enorme, nos encanta saber que hay gente ahí leyendonos, y que nos sigue día tras día, y eso se plasma en visitas, días mas, días menos pero siempre por encima de lo que nosotros esperábamos, y eso para nosotros es suficiente. Así que por mucho que el ego del señor tartufo crezca con este tipo de propuestas, este blog, no se vende, o tengo que decir, no se prostituye? esa es la palabra que se me vino a la cabeza en primera instancia... Ni programas de radio, ni anuncios subliminales, ni vídeo recetas, ni leches! Lo que se haga aquí, sera porque nosotros lo hemos decidido así, y no porque nos hayan untado, si un día recomendamos algo, sera porque realmente creemos que merece la pena, pero nadie nos habrá pagado. Y ultimo! si en dos meses, dos personas se han puesto en contacto con nosotros, algo estaremos haciendo bien... Por lo tanto, seguiremos dando la tabarra con nuestras recetas!

Os dejo con la receta! que esta vez ha llevado algo mas de la cuenta debido a cambios de turnos imprevistos!

En esta ocasión les queremos enseñar un postre muy sencillo que se puede realizar con cualquier fruta que nos guste o que nos haya quedado demasiado madura: el crumble.

Crumble es un término anglosajón que significa desmigajar. Precisamente de eso va este plato, de hacer “migas” de harina y mantequilla. Esta receta proviene de Inglaterra, donde se cree que se creo este plato durante la Segunda Guerra Mundial intentando sacar el mayor partido posible a los pocos alimentos que se obtenían a través de la cartilla de racionamiento. Se puede preparar con cualquier fruta que nos apetezca pero lo tradicional es elaborarlo con aquellas que le proporcionan acidez y que contrastan con lo dulce de la masa.

En nuestro caso, nos habían quedado unas fresas demasiado maduras y ya poco apetecibles para comer a mordiscos. El señor y la señora tartufo tenemos por costumbre cenar zumo de fruta fresca una vez en semana pero esta semana con tanto ajetreo se nos pasó el día del zumo y se nos había madurado demasiado la fruta.

Ideal para los niños, puede preparase con otras frutas de sabor más dulce, como por ejemplo el plátano o la pera. Resulta también un recurso fabuloso para cuando tenemos invitados, por su sencillez y su versatilidad (se puede comer sólo o acompañado de una bola de helado, natillas, yogur, frutas, etc.).
Así que como siempre nos pusimos a investigar hasta que dimos con esta receta que nos pareció sencilla y apetecible.

Esperamos que les guste!




Crumble de fresas



 
Ingredientes:


500 gr de fresas
150 gr harina de repostería
100 gr de mantequilla
150 gr de azúcar
Una pizca de canela
50 gr de azúcar glas




Elaboración

Calentamos el horno a 200º grados. 

Lavamos y cortamos las fresas, las ponemos en un molde que se pueda meter al horno (nosotros usamos el típico para plumcake) espolvoreamos con un poco de azúcar por encima, esto lograra que caramelice y se haga una especie de mermelada.



 










En un bol pondremos la harina, la mantequilla cortada en trocito, el azúcar y la canela, amasamos hasta que esta mezcla empiece a tomar una forma grumosa, este será el punto, ya que no debe quedar uniforme. 


 



Dejaremos reposar la masa unos 10 minutos en la nevera.
 Pasado este tiempo desmigaremos mas la masa sobre las fresas.


 













Solo nos quedara hornearlo a 180º unos 30 minutos, hasta que la costra de arriba se dore y quede crujiente.

Entonces lo acompañeremos con nata montada, helado o lo que mas nos guste!

Que aproveche!

martes, 22 de mayo de 2012

Rissotto de champiñones


Buenas!!

Siempre he admirado la paciencia de los cocineros con mas edad que yo, los mas experimentados, los curtidos en mil batallas, esos en los que fijándote en como cocinan aprendes con cada movimiento y paso que dan… quizás no sepan el nombre técnico de la elaboración de turno, pero sin medidas, ni cantidades, ni recetas, la hacen mejor que yo con mil libros delante. 

La verdad que me puedo dar con un canto en los dientes, porque he tenido la suerte de toparme con unos cuantos de “estos” cocineros, bendita la suerte, cocineros que me han dado mucha estopa, pero que han sacado lo mejor, y porque no decirlo, lo peor de mi también en ocasiones, en una cocina profesional los nervios están a flor de piel, y a veces la tensión se corta con cuchillo, pero como se suele decir, después de la tempestad viene la calma. Yo la verdad es que soy de los que les gusta aprender de cada batalla, e intento sacar algo positivo en todo, y de esto, saco mi pequeñísima anécdota de hoy.

Dando mis primeros pasos culinarios, al menos yo, siempre he sido muy caga prisas, y muy de querer todo en el acto, transmitiendo esto a mis platos, siempre he dado mucho fuego a mis platos, y pocas veces guisaba a fuego lento, por la ansiedad de querer sacar el plato de turno cuanto antes, a veces, por la tensión del momento, otras por querer lucirme, tonterías! Con el tiempo he llegado a entender que por mucho fuego que yo de a un arroz, esté tiene su tiempo de cocción, y por mucha prisa que me de el camarero, se tendrá que esperar, el comensal saldrá beneficiado,… Recuerdo con mucho cariño a un gran compañero que tuve, Julio, de Artenara (el jamás leerá esta líneas, no creo que sepa ni encender un ordenador) un tipo de los de antes, de pura casta! Que mala leche tiene! Pero un hombre Justo! Si te deslomabas trabajando a su lado, él lo valoraba como pocos, y no eran pocas las veces que después de un gran día de trabajo nos íbamos todos los de la cocina a echar unos tragos!

 Bueno a lo que iba, que me echo hasta a llorar jejejeje Recuerdo como cada vez que nos pedían un arroz meloso de cherne y langostinos advertía con tono desafiante al camarero de que iba a tardar al menos 35 minutos, siempre lo decía! Que tío! Y a lo que quería llegar, no creas que lo ponía al fuego, no, una vez que añadía el caldo, lo ponía en la plancha y de allí no salía hasta que el grano de arroz estaba en su punto, ya podía estar sentado en la sala el rey de España. 

Julio amigo, aquí tienes mi humildísimo homenaje a todo lo que me has enseñado, ha cocinar sin prisa, pero sin pausa, a pensar antes de dar el siguiente paso, y aquí te dejo yo un rissotto hecho con mucho mimo, sin nada de prisa, a fuego muy lento, y añadiendo el caldo poco a poco como tu me enseñaste que se hacían los rissottos, no se si será la forma tradicional italiana de hacerlo, pero me da igual… Os garantizo que quedan melosos, cremosos, una delicia para el paladar.

Os he de confesar una cosa, mi mayor fan, mi critica gastronómica nº 1, no le acabo de entusiasmar del todo, el bebe tartufo no se lo comio como se suele comer otros platos que yo preparo, imagino que será por el champiñón que no le acaba de gustar. Seguire investigando en este campo.

Nota: Yo use un arroz especial para rissotto, la variedad italiana arborio, tiene la particularidad de que chupa bastante caldo y que tiene un grano bastante grande, pero yo en los restaurantes siempre lo he preparado con el arroz bomba y no queda nada mal. Eso si, por 3€ me hice con un kilo de esta variedad, asi que si teneis la oportunidad, probadlo.

Por cierto, espero no haber aburrido a nadie. 

Rissotto de champiñones

Ingredientes:



250 gr de arroz arborio
1 litro de caldo de verduras
1 puerro
1 cebolla
10 champiñones
100 gr de parmesano rallado
40 gr de mantequilla
Sal y pimienta
Aceite de oliva









Elaboración:

Preparamos un caldo, en este caso yo cogí la parte verde de un puerro, de una cebolleta, media zanahoria que tenia dando vueltas por la nevera, y alguna verdura mas que andaban por ahí, también añadí uno de mis cubitos de demiglace que tengo en el congelador. Una vez hecho, lo colamos y mantenemos caliente.

Picamos el puerro y la cebolla muy finita, la pochamos con aceite de oliva y una nuez de mantequilla, añadimos los champiñones bien lavados y cortados en cuartos, sofreímos.

En un par de minutos, añadiremos el arroz, y lo rehogaremos bien hasta que se mezcle bien con todos los ingredientes. Añadiremos un par de cucharones del caldo caliente, removemos con una cuchara de palo y ponemos a fuego medio-bajo, que cueza muy suave. 

Constantemente estaremos moviendo el arroz para que este suelte su almidón y vaya ligando el caldo, a medida que le vaya haciendo falta caldo, le iremos echando mas, siempre de cucharon en cucharon, y poco a poco, queremos que nos quede un arroz cremoso, no caldoso. Cuando el arroz este casi listo (a mi me tardo unos 18 minutos), lo apartaremos del fuego.

Con el arroz todavía caliente, añadiremos el parmesano rallado y la mantequilla cortada en daditos, ligaremos nuestro rissotto con movimientos suaves y circulares hasta que nos quede un arroz muy suave y untuoso.


En vez de champiñones, podemos poner setas, hongos, etc.

De verdad que es un escandalo de arroz! Probadlo y me contáis!

lunes, 21 de mayo de 2012

Muffins de chocolate blanco, nueces y platano


 
Buenas! 

Como a estas alturas ya sabrán, en casa de los Tartufo, puestos a probar nuevas recetas, preferimos hacerlo con la repostería. En esta ocasión nos apetecía preparar unos muffins (cosa que por cierto nunca habíamos hecho), el problema era decidir cuales. Pues la elección no fue complicada: por supuesto chocolate, para acompañar unos plátanos que teníamos maduros y así los aprovechamos y para rematar un puñado de nueces.

Pero vamos por partes, el muffin es originario de Inglaterra y data de principios del siglo XVIII. Se cree que su nombre proviene del término francés moufflet que significa pan suave y es que en su origen eran un bollo de pan que se podía comer sólo o relleno. Esta receta tradicional hoy en día es muy popular en Inglaterra y el resto de los países de la Commonwealth. A mediados del siglo XIX, llegan a Estados Unidos de mano de los inmigrantes británicos. Se extendió su consumo sobre todo para desayunos y tentempiés hasta que en la década de los 50 comenzó a comercializarse. Fue entonces cuando los estadounidenses (que siempre están al pesque) le dieron una vuelta de tuerca a la preparación de estos pastelillos, haciéndonos creer a todos que son suyos (o al menos a mi). Si bien es cierto, los muffins como todos los conocemos es como los hacen los yanquis.

Y por si alguien no lo sabe, un muffin es una especie de magdalena, normalmente de mayor tamaño que ésta y cuya masa es más densa, dando un resultado no tan esponjoso como el de las magdalenas. Existe gran variedad de estos exquisitos bollos, se pueden preparar casi con cualquier ingrediente que se nos ocurra: fruta, caramelo, queso, yogur, frutos secos y por supuesto chocolate. Y además suelen llevar baños o glaseados (últimamente están muy de moda los cupc cakes que no son más que muffins decorados con vistosos glaseados de colores). 

También se pueden preparar salados: salchicha, verdura, beicon, queso, etc. pero éstos no se si nos atreveremos a probarlos.

Este es nuestro desayuno para éste domingo, ¿y el vuestro?

Nota: nosotros hemos utilizado unas cánulas desechables de papel de aluminio que son las mismas que se utilizan para preparar los flanes al horno. Tras muchas pruebas creemos que son las ideales ya que soportan el peso de la masa sin deformarse y le proporcionan a los muffins su forma tradicional.





Muffins de chocolate blanco, nueces y platano






Ingredientes:
 
250 gr de harina
200 ml de leche
100 gr de azúcar
75 gr de mantequilla derretida
70 gr de chocolate blanco
50 gr de nueces
Un plátano grande o 2 pequeños
Un huevo
Un sobre de levadura en polvo
Una cucharadita de esencia de vainilla




Elaboración:

Para empezar precalentamos el horno a 200º C.

 Cortamos el plátano y el chocolate en trozos pequeños. Troceamos las nueces del tamaño que nos apetezca encontrárnoslas en los bollos.
 Tamizamos la harina y la levadura y la mezclamos en un bol con el azúcar.


 


En otro bol batimos ligeramente el huevo al que le agregamos la leche y la mantequilla líquida y removemos lo justo para que se mezclen los ingredientes.
A continuación, mezclamos la harina con los ingredientes líquidos y añadimos la vainilla y las nueces. No hay que remover demasiado la masa ya que el secreto de la textura de los muffins es precisamente no introducir demasiado aire en su elaboración.














Llenamos con los moldes hasta las ¾ partes de su capacidad. Bajamos el horno a 180º e introducimos la bandeja con nuestros muffins para hornearlos durante aproximadamente 25 minutos o hasta que estén dorados.


 



Retiramos de la bandeja y los dejamos reposar en una rejilla.
A disfrutarlos!















sábado, 19 de mayo de 2012

Crema de calabaza


Buenas! No se ustedes pero en casa de la familia Tartufo tenemos la costumbre de intentar comer sano los día de entre semana y dejar los antojos para el fin de semana. Siguiendo esta “norma” que nos hemos impuesto, cada lunes o martes (con el género todavía fresco porque solemos aprovechar los sábados para hacer la compra) preparamos un plato de verdura, ya sea potaje o crema, que nos dura para un par de días y que nos aporta parte de las vitaminas que necesitamos. Además estos platos le vienen muy bien al bebé Tartufo, que encima los disfruta como la que más ya que le encanta la verdura.
Esta semana nos hemos decantado por una excelente crema de calabaza. Se trata de una receta muy sencilla, con una elaboración muy rápida y que da excelentes resultados. Y es que la comida sana y económica también puede estar deliciosa.
Últimamente han salido al mercado una serie de productos muy fáciles de preparar que estoy segura de que son muy sanos y que además pueden sacarnos de un apuro. Sin embargo, nosotros creemos que como la comida hecha en casa no hay nada, el resultado siempre será mejor que el de cualquier crema de sobre. Y es que la comida hecha en casa a parte de estar preparada con género fresco, es más barata, es más sana y natural, estamos seguros de lo que comemos, no tiene ni colorantes ni conservantes ni aditivos artificiales, y lo más importante, nos aporta la satisfacción de estar cocinando para los nuestros y de que ellos así lo disfruten y además está creada con amor.
La crema de calabaza (como casi todas las cremas de verdura) puede comerse tanto fría (o templada) como caliente. Así podemos disfrutar de ella tanto en invierno como ahora con el calor que estamos pasando. De cualquier manera, acompañada por unos costrones de pan es una delicia.
Como hemos mencionado en recetas anteriores, la calabaza es rica en vitaminas y previene un montón de enfermedades. Hoy vamos a centrarnos un poco en sus propiedades diuréticas, que las tiene y muchas. La calabaza está compuesta en un 90% por agua y tan sólo aporta 13 calorías por cada 100 gr; un plato de 250 gr de crema de calabaza únicamente tiene 168 calorías. Además tiene efecto depurador y laxante, y al mismo tiempo protege el estómago, previniendo y curando la acidez y la gastritis. Por lo tanto está recomendada si estamos realizando cualquier dieta de adelgazamiento o si simplemente nos gusta cuidarnos un poco y comer sano. Así que de cara a la dieta del biquini… todo el mundo a comer crema de calabaza!









Ingredientes: para 4 – 6 personas
 
Una calabaza cacahuete mediana (como la de la foto) o un pedazo grande de calabaza común (aproximadamente kilo y medio de calabaza ya pelada)
3 cebollas
Un puerro
Una papa grande
Agua
Aceite de oliva
Sal












Elaboración:

Para comenzar pelamos y quitamos las semillas y los hilos a la calabaza y la troceamos.



Ponemos una olla al fuego con un chorrito de aceite de oliva. Mientras se calienta el aceite vamos pelando y troceando las cebollas. Las añadimos a la olla a fuego fuerte (sin pasarnos) para que se vaya pochando y mientras vamos troceando el puerro y se lo agregamos a la cebolla.
Dejamos que se poche un poco la verdura y seguidamente añadimos la calabaza al caldero y  la doramos ligeramente para que coja algo de sabor.




A continuación pelamos, lavamos y troceamos la papa y la agregamos a la olla.




Por último añadimos agua hasta casi llegar a cubrir y tras coger un hervor, bajamos un poco el fuego y dejamos que se vaya cocinando poco a poco.



Pelamos la papa, la lavamos y la troceamos. Añadimos la papa al guiso que estará listo cuando ésta se haya cocinado y veamos que la calabaza está tierna.
Trituramos hasta obtener una crema ligera y rectificamos de sal.
Si quieren pueden aprovechar las semillas para preparar un aperitivo sano y hecho en casa. Sólo tienen que lavarlas un poco, secarlas bien con una servilleta y ponerlas a tostar en una sartén añadiendo tan sólo una pizca de sal. Se pelan y se comen igual que las pipas de girasol que estamos acostumbrados a comer. Si no las han probado, anímense porque están muy buenas. Además nos sirven para decorar nuestro plato.



Buen provecho!