sábado, 31 de marzo de 2012

Magdalenas de aceite de oliva y vainilla con pepitas de chocolate

¡Buenas!

Aprovechando que es fin de semana y que tenemos más tiempo para meternos en la cocina, queríamos buscar un buen desayuno de domingo. Ésta vez se nos ha ocurrido cocinar unas deliciosas magdalenas de aceite oliva y para que le resulten más apetitosas a nuestra peque (y a nosotros también claro) hemos decidido añadirle algo de chocolate. ¡Vamos con la receta!


Magdalenas de aceite de oliva y vainilla con pepitas de chocolate


Ingredientes:

3 huevos
150 gr de azúcar
180 ml de aceite de oliva
175 gr de harina
1 cucharadita de levadura
1 cucharadita de azúcar avainillado
125 gr de pepitas de chocolate negro
 16 cánulas de papel (para magdalenas)







 

Preparación:

Batimos los huevos y les añadimos todo el azúcar. Cuando hayamos obtenido una mezcla homogénea, agregamos el aceite y a continuación el harina y la levadura (tamizados). Mezclamos bien e incorporamos las pepitas de chocolate.


Vertemos la mezcla en las cánulas y dejamos reposar durante 30 minutos en la nevera. Transcurrido ese tiempo, metemos las magdalenas en el horno que debe estar precalentado a 230º, durante 10 - 12 minutos.




¡Dejar enfriar y qué aproveche!





jueves, 29 de marzo de 2012

Pastel frio de corvina

Buenas!

Esta es nuestra primera receta y presentación. Hace tiempo que llevábamos dándole vueltas a comer pastel de pescado, aquí en canarias no es facil de encontrarlo. En el País Vasco sí, es típico el de pastel de kabratxo que popularizó el amigo Arzak, y la verdad es que es delicioso. Nosotros no usamos kabratxo, sino corvina, un pescado típico de canarias, muy sabroso para comer a la plancha o frito con un poquito de mojo verde, pero en este caso lo haremos en pastel, es una receta muy sencilla y fácil de hacer, y mientras escribimos estas lineas esta en el horno, así que vamos a ver que tal nos sale el estreno en el blog :D

Aquí os dejo la receta!

Pastel frio de corvina


Ingredientes:

400 gr de corvina
5 huevos
250 ml de nata
125 ml de leche
100 ml de tomate frito
Sal
Pimienta blanca
Orégano
Mantequilla
Harina


Elaboración:

Lo primero que tenemos que hacer es precalentar el horno a 180º, encamisamos el molde donde vayamos a hacer el pastel untado con un poquito de mantequilla y harina, quitamos bien el exceso de harina.

Hervimos la corvina, lo justo para que este hecha pero sin pasarla demasiado, ya que aun deberá de pasar por el horno, y aunque vaya a ir todo triturado, tampoco queremos que todo el sabor del pescado se quede en el agua de la cocción no?

Echamos los huevos, la nata, la leche y el tomate en un recipiente lo suficientemente grande como para poder meter después la batidora sin problemas, le damos un pasón con la batidora,  salpimentamos, echamos un poquito de orégano y añadimos el pescado, lo podemos desmigar con las manos, o bien lo podemos trituras también con la batidora, eso depende de tus gustos, si te quieres encontrar mas o menos tropiezos, nosotros como tenemos una niña pequeñita los trituramos.

Toda la mezcla la vertimos sobre el molde que previamente habíamos encamisado, metemos en el horno que previamente teníamos precalentado, lo dejamos allí durante 50 minutos a 170º/180º depende de tu horno mas o menos tiempo, para saberlo mete la punta de un cuchillo fino y si te sale limpio entonces estará listo, si sale manchado de la mezcla déjalo un ratito mas.



Espero que la probéis y me dejéis vuestras impresiones, dudas o lo que sea aquí, nos hará mucha ilusión! os dejamos nuestras primeras fotos del resultado :D

jueves, 22 de marzo de 2012

Patatas con guisantes en salsa verde



Buenas!

Ya es viernes y los viernes parece que uno mira la vida de otra manera… A que sí! Además este viernes es pre Semana Santa y eso ya es la repanocha. Que bien nos van a venir estos días para descasar, unos más días que otros claro está pero es lo que hay.

Al igual que el lunes les explicamos cómo hacer una receta típica de la cuaresma en las islas: Tollos en salsa, hoy traemos otra receta bastante tradicional, apta para católicos practicantes pero con algún toque Tartufo de los nuestros. Se trata de unas Patatas con guisantes en salsa verde. 

Y tenemos que decir que esta receta nos ha encantado por muchas razones. Es muy sencilla, se hace en momento y nos puede sacar de un apurillo. Es resultona ya que se puede presentar tipo timbal (como hemos hecho nosotros) y la verdad es que queda bastante vistosa, con un color verde espectacular. Está elaborada con productos de temporada y es que los guisantes (arvejas para los canarios) están en todo su esplendor y además cada vez a mejor precio; además hemos usado patata de punta (no sé muy bien como la llamarán en la Península) que también está de temporada y como está fresca se cocina en un momento y queda deliciosa y entera. Es una receta económica y es que con patatas, un poco de verdura y un huevo tienes un plato único escepcional (con sus hidratos de carbono, sus proteínas, sus grasas (pocas, como tiene que ser) y sus vitaminas). Y por último y lo más importante, está buenísima y es que si las patatas con guisantes ya están buenas por sí mismas, si además añadimos el huevo escalfado, al romper este y mezclarlo con la salsa, conseguimos un sabor que roza lo espectacular.

Patatas con guisantes en salsa verde


Ahí va la receta!


Ingredientes:

1 kg de patatas
1/2 kg de guisantes frescos
2 cebollas
3 dientes de ajo
Un ramillete de perejil
Un huevo por persona
1/2 vaso de vino blanco
Una cucharada sopera de harina
Aceite de oliva
Sal







Elaboración:

Para empezar desgranamos los guisantes y los reservamos. Lavamos las vainas ya vacías a conciencia ya que haremos con ellas el caldo que nos va a servir para elaborar la salsa.

Ponemos un cazo al fuego con las vainas, una cebolla, los tallos del perejil y cualquier verdura verde que tengamos por la nevera (por ejemplo las hojas de un puerro bien limpias). Añadimos agua solo hasta cubrir y una pizca de sal. Dejamos cocer durante aproximadamente 10 minutos y retiramos del fuego. El objetivo es conseguir un caldo con todo el sabor y las vitaminas de la verdura y con cierta tonalidad verdosa pero no hay que pasarse con la cocción o el caldo ya no nos quedaría con buen aspecto porque comenzaría a tornarse de color marrón.

Pelamos y cortamos la cebolla restante y los ajos en brunoise (lo más pequeño que podamos). Pelamos las patatas, las lavamos y las cortamos (nosotros las cortamos en rodajas de aproximadamente un dedo de grosor) y las reservamos metidas en agua para que no se oxiden. Ponemos un cazo al fuego con un chorrito de aceite y sofreímos la verdura. Cuando la cebolla comience a estar dorada (sin que llegue a tomar mucho color o la salsa nos quedaría demasiado oscura) añadimos la harina y removemos. Dejamos que la harina se cocine un poco y a continuación agregamos el vino y dejamos que se reduzca un poco. Por último vamos incorporando el caldo poco a poco (a cacitos o cucharones) hasta que obtengamos la textura deseada (la salsa debe ser ligera pero no quedar excesivamente líquida). Rectificamos de sal.

Incorporamos las patatas y añadimos más caldo si es necesario (solo hasta cubrir). Incorporamos también los guisantes. Dejamos que las patatas y los guisantes se cocinen hasta que estén tiernas pero procurando que no lleguen a romperse. Debemos vigilarlas y añadir más caldo si fuera necesario.

Mientras tanto vamos a escalfar los huevos. Para ello ponemos un cazo al fuego con agua, un puñadito de sal y un chorrito de vinagre. Cascamos el huevo en un bol. Cuando el agua rompa a hervir hacemos un remolino con el mango de un cubierto y echamos el huevo dentro procurando que la yema no se rompa. Dejamos que el huevo se cocine durante un par de minutos o tres, dependiendo de si nos gusta más o menos hecho, aunque debemos procurar que no quede demasiado seco.

Cortamos las hojas de perejil lo más pequeño que podamos y se las añadimos a la salsa cuando ya esté a punto, justo antes de servir. De esta forma el perejil no se oscurecerá.

Servimos las patatas y los guisantes con el huevo escalfado encima. Añadimos un poco de sal sobre la yema y un chorrito de aceite y ya está listo para comer.