lunes, 22 de octubre de 2012

Cabello de ángel


Buenas!

La semana pasada, cuando el señor Tartufo comenzaba los días de vacaciones que le quedaban este año, el primer día, recibe una llamada de un compañero de curro… O_O Nosotros asustados, no fuera a ser que le dijeran que no podía coger las vacaciones y resultó ser para algo mucho  mejor: tenía una caja repleta de cosas que había estado recogiendo el fin de semana de su huerto. Y entre esas cosas había dos calabazas blancas (que las llaman de cidra creo), de esas con las que se hace el cabello de ángel.

Así que nos pusimos manos a la obra, a darle una “somanta” a la calabaza para que se abriera y poder pelarla porque anda que no están duras ni nada!

Recuerdo como de pequeña pasaba muchos domingos en casa de la hermana de mi abuela, con los primos y mi hermana. La mujer se pasaba toda la mañana del domingo en la cocina porque sus sobrinos (mis tíos, mi madre y los primos) comíamos allí en plan batallón. Nos ponía sopa de pan para desayunar en una banqueta de madera que hacía las veces de mesa para nosotros que aún éramos unos renacuajos. A veces hacía postres y entre ellos recuerdo con especial cariño como elaboraba en su fogón de gas, con mucha paciencia y más azúcar, un cabello de ángel casero que quedaba absolutamente delicioso… tanto que lo comíamos a cucharadas!

Hoy en casa hemos intentado hacer el cabello de ángel nosotros. Está buenísimo, con su sabor a canela y piel de limón. Sin embargo he de confesar que no ha quedado ni parecido. Ni mejor ni peor, simplemente no es lo mismo.

Por cierto que esta es la primera de una serie de recetas algo diferentes que hemos elaborado para este Halloween y de las que ya irán sabiendo más cosas. Ya sabemos que la calabaza blanca no es la característica calabaza de Halloween pero, como la naranja, la de cidra también es típica de esta época del año.



Cabello de ángel





Ahí va la receta!



Ingredientes:

2 calabazas blancas (o de cidra)
1 kg de azúcar (aproximadamente)
Una rama de canela
La cáscara de un limón













Elaboración:

Para empezar hay que golpear (literalmente) la calabaza contra el suelo para que se abra. La cáscara está muy dura pero con los golpes suele ir descolgándose y podemos sacarla solo tirando de ella. Si se nos quedara la corteza muy pegada y fuera imposible quitarla en crudo, eliminaremos los restos después de haberla cocido.

Troceamos la calabaza y le quitamos las semillas. Esta operación hay que hacerla con paciencia ya que muchas semillas están metidas entre la carne.



Ponemos un cazo (en nuestro caso tuvimos que poner dos porque no nos entraba toda la calabaza en uno) con el agua y la calabaza y la dejamos a fuego medio durante aproximadamente 2 horas (dependerá de la cantidad de calabaza que tengamos) o hasta que la calabaza se haya reblandecido bastante. En ese momento apagamos el fuego y dejamos que la calabaza se enfríe en su propia agua.

Una vez se haya enfriado, escurrimos todo el agua, retiramos los restos de piel que pudieran haber quedado y troceamos la calabaza con las manos. Volvemos a poner la calabaza en el cazo al fuego esta vez con uno o dos vasos de agua (lo justo para que no se queme), la rama de canela, el azúcar y la cáscara de limón. Lo dejamos al fuego durante un par de horas más o hasta que el azúcar se haya disuelto por completo, el agua se haya consumido casi en su totalidad y la calabaza esté tierna y totalmente deshecha.



Esterilizamos los botes en los que vayamos a guardar el cabello de ángel. Para ello los lavamos bien con agua y jabón tanto los botes como las tapas y luego podemos esterilizarlos de dos formas: hirviéndolos durante media hora en un cazo, o ponerlos mojados en el horno boca abajo sobre una rejilla a 140º centígrados de temperatura y dejarlos durante 10 minutos (o hasta que estén secos). Después sólo habrá que cuidar de no tocar el interior de los botes. Las tapas siempre habrá que hervirlas en un cazo durante 5 minutos.

Llenamos los botes casi hasta el borde y los cerramos. En el caso del cabello de ángel no es necesario hervirlos ya que el 50% de su contenido en teoría es azúcar y gracias al poder conservante que tiene este ingrediente no se estropea fácilmente y puede conservarse durante mucho tiempo. Sin embargo, como tampoco cuesta demasiado, nosotros decidimos hervir los botes durante media hora en un cazo con agua sin que llegue a cubrirlos (aproximadamente dejando 2 dedos de la parte superior de los botes sin cubrir) y a fuego medio.

Así podremos disfrutar del fruto que nos ofrecen estas calabazas durante todo el año.

Qué aproveche!



Recuerda que si lo necesitas puedes echar mano de nuestros Consejos para hacer mermelada en casa.

Y si no se te ocurre que hacer con tu Cabello de ángel prueba nuestra receta de Truchas de cabello de ángel.





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